Fue una final tan rápida como inesperada. Sí, por muchos obstáculos que haya tenido Serena Williams en los últimos meses de su carrera, no nos acostumbramos a verla perder y muchos menos, a verla perder de manera cómoda y directa. Angelique Kerber, la mujer que obligó a cambiar todos los titulares este sábado en Wimbledon, sacó su mejor versión para tocar el cielo y sumar su tercer Grand Slam. Aunque este será siempre especial, por diferentes motivos que la propia jugadora explicó en rueda de prensa.
“Tanto al principio como al final me he sentido un poco nerviosa. Cuando era una niña, siempre soñé con este momento, así que ha sido como un sueño hecho realidad. Todo lo que hice fue intentar aprovechar mis oportunidades cuando la situación me permitía ser agresiva. Nadie esperaba algo así después del mal 2017 que tuve, pero he sido capaz de recuperarme y mejorar mi situación. Sin esa temporada tan negativa no hubiera sido capaz de ganar hoy este torneo. Ahora soy mucho mejor jugadora”, reflejó la tenista de Bremen con su último trofeo entre manos.

“Lo primero que quiero hacer es felicitar a Serena. Ella es una gran persona y una gran campeona, todos estamos muy felices de que haya vuelto. Es una fuente de inspiración para todos los jugadores y todo el mundo que ve sus partidos. Es algo increíble y estoy seguro de que muy pronto conseguirá levantar un nuevo Grand Slam. Hay que felicitarla por el gran torneo que ha hecho. Obviamente, que la final se la haya ganado a ella hace todo más especial”, reconocía Angie, más feliz que nunca.
“Hoy solo tenía un camino y era jugar mi mejor tenis contra Serena. Esta era la segunda oportunidad de mi carrera en este lugar, así que estoy feliz de haber podido disfrutar de cada segundo en la pista y además haberme llevado el título. El apoyo de la gente también ha sido muy importante”, añadió la germana.
Más de dos décadas habían pasado desde que una alemana conquistaba el AELTC. “Habían pasado muchos años desde que Steffi ganara aquí, ya era hora de que ganase otra alemana. Pos supuesto, nada de esto hubiera sido posible sin mi equipo, mis amigos y toda la gente que me ha seguido desde casa. Mi madre está ahora mismo aquí, viéndome, ha estado muy nerviosa durante el partido, pero aquí tenemos el premio”, sonreía Kerber ante la prensa.

¿Dónde ha podido estar la clave de esta insurrección? En muchos factores, seguro. Pero la nueva Nº4 del mundo quiso acordarse de uno en concreto. “Con mi nuevo entrenador, Wim Fissette, he aprendido a sacar mucho más fuerte y más rápido. Esto es un elemento muy importante en finales como esta. Ahora sé que me preguntaréis por completar el Carrer Grand Slam. ¿Tierra batida? No lo tengo claro, creo que todavía estoy muy lejos de recorrer ese camino”, concluyó.

