Cuando Roland Garros se ganó sin competir

El segundo Grand Slam de la temporada tenística tuvo tres ganadoras que levantaron el trofeo sin jugar un solo partido para lograrlo. 

56 son las mujeres que han levantado el trofeo de Roland Garros desde que a finales del siglo XIX, el Racing Club de France albergara la primera edición femenina de la historia del torneo. Muchas de ellas lo han logrado batiéndose con las mejores jugadoras del momento hasta hacer suyo el punto que significaba trascender en la historia. Pero no todas tuvieron a un rival al otro lado de la red. Y no fue una excepción. Tres de las 110 ediciones disputadas hasta el momento contaron con la particularidad de que la campeona no jugó ni un solo punto.

Como es sabido, nada más inaugurarse, el tenis no gozaba de las condiciones de seguimiento y popularidad que alcanzó con los años. Para poder jugar Roland Garros, los jugadores y jugadoras debían estar inscritos en el Club polideportivo Racing Club de France. Como en las primeras seis ediciones masculinas no encontraron demasiados miembros para formar un cuadro amplio, la organización abrío las puertas al ámbito femenino, disputándose en 1897 la primera edición de Roland Garros, ganada por la francesa Adine Masson.

En una época de lanzamiento, como deporte completamente amateur y desconocido para las clases medias, el tenis recién arrancaba a principios de siglo XX. La amplia mayoría de los cuadros finales no pasaban de ocho miembros, y así fue durante muchas de las ediciones de las dos primeras décadas. No obstante, lo que sucedió en tres de ellas fue especialmente llamativo, pues no había con quien competir.

Aquella edición de debut, la de 1897, no es que tuviera una gran aceptación, entendible por el contexto. Sólo cuatro jugadoras se inscribieron, dando con Masson como campeona. Aunque años después fue común que en algunos Grand Slams el ganador del torneo esperaría en la final del año siguiente sin jugar ninguna ronda anterior, Adine Masson, en dos ocasiones, y Helene Prevost, en la cuarta edición, constan como ganadoras de Roland Garros sin haber jugado ni un solo punto.

¿El motivo? Ninguna jugadora quiso inscribirse, y en lugar de dejar vacante el título, Roland Garros concedía el trofeo a la única jugadora que se presentaba. No hubo ni retiradas ni abandonos, ni reglas extrañas ni privilegios. Como ocurre actualmente en algunos clubes de barrio o en competiciones locales, sólo una competidora se apuntó para jugar. Y constó como ganadora de Roland Garros en 1898, 1899 y 1900. En aquellos momentos, el tenis era otra cosa.

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