La vida es impredecible pero si existe una manera de poder encauzarla con el mayor éxito posible, es el trabajo dura y la tenacidad. Ambas virtudes son atesoradas por Kevin Anderson, un eterno secundario de lujo en el circuito ATP que pasada la treintena ha encontrado la cuadratura del círculo para dar un salto cualitativo. Parecía abocado el de Johannesburgo a ser un jugador de buen nivel pero con escasas opciones de luchar por grandes títulos, pero el vacío de poder producido en los últimos tiempos y unos ajustes en su tenis le están llevando a la gloria.
Su primera aparición en unos cuartos de final de Masters 1000 se produjo en Miami 2011 donde perdió con Novak Djokovic. Pocas opciones tuvo en sus primeras comparecencias, cayendo ante nombres como Tomas Berdych, Roger Federer y se quedó a las puertas en Toronto 2014, perdiendo ante Grigor Dimitrov en el tiebreak del tercer set. Sus opciones parecían centrarse en pista dura, y más tras colarse en la final del US Open 2017, pero curiosamente ha sido sobre la tierra batida donde ha conseguido romper moldes.
[getty:957380930]
"Realmente me gusta jugar en tierra. Es algo más complejo moverse pero la pelota bota alto y eso me ayuda en mi servicio y a la hora de tener más tiempo para atacar desde la línea de fondo, especialmente aquí en Madrid. He tratado de estar concentrado en todo momento y meterme en semifinales es un objetivo que realmente anhelaba", decía el sudafricano en rueda de prensa del Mutua Madrid Open 2018. "Llevo tiempo trabajando muy duro en la parte mental del juego y siento una gran confianza en mí mismo".
Con su triunfo ante Lajovic, el bueno de Kevin Anderson alcanza el que hasta ahora es el mejor ranking de su carrera profesional: séptimo jugador del planeta. Noticias muy halagüeñas para un hombre que a sus 31 años parece en la flor de vida deportiva y que si sigue jugando a este nivel puede continuar explorando sus límites. No lo tendrá fácil para seguir progresando en el Mutua Madrid Open 2018 ya que enfrente tendrá a un Dominic Thiem desatado. "Es muy difícil ganarle en tierra. Voy a necesitar mi mejor tenis". ¡Qué comience el espectáculo!

