Un encuentro entre Benoit Paire y Novak Djokovic hubiera supuesto no hace demasiado tiempo un encuentro con roles tan marcados como inequívocos. La consistencia, el rigor, la continuidad y el dominio frente a la irregularidad, la aleatoriedad, el genio y por qué no, el desconcierto. Hoy, en Miami, y dado por lo que está pasando el exnúmero 1 del mundo, sucedió algo muy diferente. Paire fue un tenista al que Djokovic simplemente ni controló. Y no porque el francés colmara de virtudes la pista central de Crandon Park.
Lo visto en el debut del balcánico en este Miami Open fue mucho más simple que todo eso. El nivel de Djokovic no mostró los mínimos para poder competir, transmitiendo diversas señales, corporales, de ánimo, en golpes y en tenis, incompatibles con el tenis del máximo nivel. Disperso, errático, sin claridad y sin confianza, Novak arrancó en el encuentro con muchos problemas para reaccionar. Su respuesta a cada devolución profunda y agresiva de Benoit vio a Djokovic pararse ante cada acometida, sin ningún feeling con la pelota y con el tenis.
De lo general a lo particular, no se percibe en pista lo que ha caracterizado al gran Djokovic, y no es sólo la seguridad en sí mismo, sino la capacidad para trabajar la pista sin preguntarse qué pasa por su cabeza. Sus golpes, salvo excepciones, naufragaron tanto en la defensa como en el ataque y cuando tocó afilarlos en el paso adelante necesario para intimidar, no comparecieron. Paire, entre dejadas, 'palos' a las líneas y un saque potente, construyó una victoria que pudo celebrar con anterioridad.

Tras hacerse con el primer parcial por 6-3, el francés llegó a dominar por 4-2 en el segundo parcial, sin ver comprometido su carácter, discontinuo y tendente a dejar entrar a su rival en el choque. Djokovic, que pudo volver al mismo cuando igualó a cuatro, no impuso un ritmo diferente ni fue a por los puntos variando, agrediendo o marcando los tiempos. Simplemente pasó por el partido sin la energía del pasado. Su actual momento parece necesitar mucho más pasos para volver.
Recuperar la confianza en su físico para comenzar a entender el tenis desde otro prisma. A falta de saber qué sensaciones encontró en la pista, la mente del campeón parece pasar por un impasse puede que alargado. Tras no poder coger ritmo ni victorias en marzo, el serbio buscará en la tierra batida algún mensaje desde el que poder construir un nuevo camino. De momento, cuesta ver cómo comenzará a lograrlo.

