A pocas horas del comienzo del Open de Australia 2018, el diario Marca tuvo la ocasión de hablar con tranquilidad con Stefanos Tsitsipas, una de las sensaciones en este inicio de temporada y uno de los mayores talentos de la nueva #NextGen que poco a poco anda tomando su lugar en el vestuario ATP. El que ya es considerado como el mejor tenista griego de la historia repasó en esta entrevista algunas de sus peculiaridades como ciudadano y como jugador, además de dejar su opinión acerca de la rivalidad entre Roger Federer y Rafa Nadal.
“Para mí está claro que es un honor, aunque no hay que olvidar que en chicas tuvimos a Eleni Daniilidou”, contesta el joven cuando le preguntan sobre la responsabilidad de ser el mejor tenista de la historia de su país. “Desde que era pequeño quería ser el mejor de mi país y me he preparado desde entonces para batir ese récord que tenía Ekonomidis. Él viajó hace dos años conmigo en Australia y me dio buenos consejos. He dado un salto de nivel trabajando a tiempo parcial en la Academia de Moratoglou en París”, afirma el de Atenas.
Su historia, sin embargo, no podría contarse sin la presencia de su padre, Apostolos, quien además es también su entrenador. “Tengo un entrenador de la Academia de Moratoglou en los 'Grand Slam' y el resto del año voy con mi padre. El aspecto físico me lo está llevando el ex preparador de Serena Williams. Mi cuerpo ha cambiado completamente y yo me he dado cuenta del sacrificio que comporta estar entre los mejores”, confiesa el que esta semana ocupa el puesto 80 del ranking mundial.

Su nombre ya empezó a sonar cuando alcanzó el Nº1 del mundo en el Junior, aunque luego con los mayores la historia cambia por completo. “En categoría júnior llegué dos veces a la final de la Orange Bowl cuando no estaba ni entre los 100 primeros de mi categoría. Mi nivel era de los mejores de mi edad y eso me ayudó a entender mejor el salto al circuito porque en mi generación están Shapovalov y otros. La primera vez que coincidí con los grandes en un vestuario me sentía más un fan que un tenista profesional”, reconoce en el inicio de su tercera temporada en la élite.
“Me siento orgulloso de ser un poco ruso pero no se puedo comparar con ser griego”, subraya Stefanos, con las ideas claras ante la variedad de nacionalidades que porta en la sangre. “He nacido en Grecia, he vivido siempre allí y mi padre es griego. Me siento mucho más orgulloso de ser griego que de ser ruso”, afirma uno de los tantos jugadores jóvenes con raíces rusas del vestuario. “Hablo mucho con Medvedev. No tanto con Rublev y Khachanov. Soy muy amigo de Donskoy y hablo siempre en ruso con él. Con Youzhny la relación es más buena con el paso del tiempo. Con Shapovalov hablo en inglés pero él sabe que puedo hablar en ruso. Nuestras madres compitieron en la misma Liga de la Unión Soviética”, relata Tsitsipas.
Precisamente será Shapovalov ante el hombre que abra fuego en este primer Grand Slam de la temporada, un duelo que promete ser en unos años el Federer-Nadal de la época. “Claro que sí. Tuvieron un año increíble”, sorprende el griego cuando se le pregunta si les ve capaces un año más de ganar los cuatro Grand Slams. “Rafa logró la décima en Roland Garros, aunque creo que la temporada de Federer fue mejor. De todas formas, creo que Nadal puede batir el récord de grandes de Roger”, asegura.

