La familia como base de felicidad, como ancla para crecer sin perder la esencia, y en definitiva, para compartir felicidad. Su-Wei Hsieh se ha destapado en 2017 como una jugadora tremendamente especial, tanto por su estilo de juego como por su actitud en pista, pero ahora también lo hace por la generosidad con su hermano Cheng-Peng Hsieh. La de Taipei se ha labrado una carrera exitosa y a sus 31 años sigue compitiendo al máximo nivel, tanto en dobles como en individuales.
Su fisonomía esquelética hacen parecerla débil pero nada más lejos de la realidad. Su derecha a dos manos es capaz de desconcertar a cualquiera lo que combinado con su innata capacidad para contraatacar y no regalar puntos le hacen ser una tenista a tener en cuenta. Puede dar fe de ello Johanna Konta, derrotada en primera ronda de Roland Garros 2017 por la asiática, que desprendió alegría y carácter desenfadado durante todo el torneo.
Quizá en esa alegría influyera el buen hacer de su hermano, Cheng-Peng Hsieh, que tras años de penurias parece poder dedicarse a lo que le apasiona, que no es otra cosa que el tenis. Con 26 años, uno de los miembros de la saga familiar de los Hsieh se marcó desde niño el objetivo de emular a su hermana mayor y, cosas de la vida, sin su ayuda nunca habría podido continuar intentándolo a estas alturas. Y es que Cheng-Peng solo ha dado señales para la esperanza en el dobles, disciplina en la que es muy difícil mantener la solvencia económica si no se alcanzan grandiosos resultados pronto.
Apenas hay especialistas en la modalidad de dobles que lo sean desde jóvenes, sin apenas competir a nivel individual. Es lo que se propuso Cheng-Peng desde que ganó Wimbledon Junior 2008, Open de Australia Junior 2008 y US Open Junior 2009. El potencial estaba ahí pero fue incapaz de dar el salto al profesionalismo con garantías, al encontrarse con un circuito de dobles plagado de veteranos curtidos en mil batallas y con parejas muy consolidadas.
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Todo parecía irse al traste pero Su-Wei animó a su hermano a perseverar y le ofreció tanto su consejo como su ayuda económica. Sin ella, posiblemente Cheng-Peng hubiera tenido que renunciar a su sueño. La alegría que desprende la mayor de la saga también es un rasgo propio del chico que parece haber alcanzado la madurez tenística a los 26 años, y que ha logrado alzarse con cuatro títulos del ATP Challenger Tour (Seúl, Quanzhou, Busan y Jinan). Lo más importante es que ha conseguido establecer una pareja de juego formal, como es su compatriota Hsien-Ying Peng, con el que logró clasificarse para el cuadro final de Wimbledon 2017.
Su hermana ha ganado más de 4 millones de dólares a lo largo de su carrera de los que algunos han contribuido a que Cheng-Peng Hsieh se destape como un jugador competitivo y capaz de labrarse una carrera prolífica en el dobles. Acabó el año como 106 del ranking ATP pero habiendo degustado ya las mieles de lo que supone estar en el top-100. Se desconoce si necesitará seguir recibiendo ayuda financiera de su hermana pero es muy probable que si sigue con el nivel de juego del que hizo gala, no lo vuelva a necesitar.

