Nadal huele a campeón

El balear se exhibe ante Del Potro para avanzar hasta su tercera final de Grand Slam de la temporada. Luchará por su tercer US Open ante Kevin Anderson.

Cuatro años después, el US Open volverá a tener representación española en su final individual masculina. El mismo que jugó la última (2013) y que se encargó de ganar será el mismo que este domingo busque su segundo Grand Slam de la temporada. Rafael Nadal, el número del mundo, el hombre que empezó con dudas su partido ante Juan Martín Del Potro para terminar bailando sobre la pista a base de casta, piernas y una intensidad en el golpeo que daba miedo solamente verlo (4-6, 6-0, 6-3, 6-2). Se le hizo muy cuesta arriba a un argentino que ya venía de un tute emocional importante y que hoy no pudo apenas entrar en la pelea ante el español. Cuarta final del balear en Nueva York que luchará ante Kevin Anderson por agrandar todavía más su leyenda.

Las quinielas, los expertos, el pueblo e incluso los que no sabían mucho de esto. Todo el mundo coincidía, abusando un poco del perfil bajo de Kevin Anderson, en que de la segunda semifinal del US Open saldría el futuro campeón. No era una idea descabellada teniendo en cuanta que Del Potro, ex número 4 del mundo, ya ganó aquí en 2009 y que, Rafa Nadal, actual líder del ranking mundial, viene en busca de su 16º torneo de Grand Slam. Son números de dos hombres que juegan otra división, aunque el argentino haya estado en el dique seco durante casi las tres últimas temporadas. Era el español quien dominaba el H2H pero el de Tandil se las gasta peor cuando el duelo se da en pista dura. Tanta era la emoción y la duda que más que el resultado, lo que importaba era el desarrollo, el espectáculo que nos esperaba por delante. Y no defraudó.

De entrada pudimos ver que hoy enfrente de Nadal no estaba ningún chico de 19 años debutando en una ronda avanzada de Grand Slam. El retrato de Rublev había evolucionado en una esfinge colosal de casi dos metros con una derecha capaz de dominarlos a todos. Después de unos cuantos juegos de hostilidades, Del Potro agarró fuerte los dados y decidió jugar primero. Así fue como logró romper el saque del balear y ocupar la primera casilla de salida. Aquello ya no se le iba a escapar al de Tandil, pero todavía faltaba mucha tela que cortar si quería ver su nombre junto al de Anderson en la final.

Cualquier otro se hubiera arrugado después de ver a un Juan Martín tan fuerte, firme y determinante. ¿Qué hizo Rafa? Firmar el mejor set de la temporada sobre pista rápida. Un 6-0 al que todavía sumó los tres primeros juegos del tercer set. Es la magia del tenis, que en un segundo todo puede cambiar, el hombre sin fisuras pasó a deambular sobre la cancha y la presa rugió ante 23.000 personas para sacar toda su raza antes de que fuera demasiado tarde. La impresión que dio después de sentenciar el tercer parcial por 6-2 era que, independientemente del marcador, aquel duelo ya estaba escrito. Todo el bloqueo del primer set se hallaba ahora en la cabeza del sudamericano, mientras que Rafa se dedicaba a fundirlo desde el fondo al tiempo que acumulaba golpes ganadores sin concesión. Un auténtico paseo que dejaba al número 1 del mundo al borde de su cuarta final en Nueva York.

Aun así, la grana argentina todavía esperaba una última resurrección de su héroe, pero en ningún momento hubo opción de que el tandilense desmontara aquella telaraña en la que se había metido. En la que le había metido Nadal. Por si acaso quedaban dudas, Rafa acabó el partido pegando más duro, pisando más cerca de la red y cogiendo ese tipo de confianza del que ya se ve campeón. Queda feo adelantarse a los hechos, pero es que jugando a este nivel, ni siquiera todos los top10 que no se ha cruzado este año en el cuadro tendían manera de frenar. Será la final de Grand Slam número 23 para Nadal, la tercera de esta temporada. ¿Alguien se imagina una sorpresa el domingo?

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