Fue una de las historias de la pasada edición de Wimbledon. Gabriella Taylor, de 18 años, tuvo que retirarse en los cuartos de final de Wimbledon junior 2016 después de encontrarse indispuesta y ser ingresada durante cuatro días por causas que el equipo médico del hospital nunca pudo confirmar. Semanas después, la policía abrió una investigación considerando que la joven jugadora podría haber sido envenenada a cargo de las mafias de apuestas ilegales.
Taylor pasó así cuatro días en cuidados intensivos antes de ser diagnosticada con una rara cepa de leptospirosis, una enfermedad causada por una bacteria que se puede transmitir a través de la orina de rata. La madre de Taylor afirmó que su hija a punto estuvo de morir: “Las bacterias encontradas son tan raras en Gran Bretaña que creemos que esto no ha sido un accidente. Sus bebidas se dejan sin vigilancia en la sala de jugadores y alguien podría haber tenido la oportunidad de contaminarlas“.

El pasado martes, la jugadora escribió en su nuevo blog lo siguiente: "Sé que hubo mucha especulación en los medios sobre lo que pasé, pero el resultado final fue que los médicos nunca fueron capaces de averiguarlo. Sigue siendo un misterio hasta hoy. Fue un período muy difícil en mi vida, pero poco a poco voy recobrando mis fuerzas y soy una prueba viviente de que lo que no mata te hace más fuerte.”
Superado aquel trago, Taylor retomó la competición y viene jugando sin parones en todo 2017. Hace escasas fechas conoció que sería una de las jugadoras invitadas a la previa de Roehampton, privilegio que compartirá con Liam Broady, Jay Clarke, Edward Corrie y Lloyd Glasspool por parte masculina y con las jugadoras Katie Swan, Katy Dunne, Harriet Dart, Freya Christie, así como la campeona de año pasado en categoría junior, Anastasia Potapova.

