Tommy Haas dio la gran sorpresa. El alemán, de 39 años y teniendo break en contra en el segundo set y un punto de partido en contra, terminó dando la vuelta a un encuentro que le enfrentaba... a Roger Federer. El suizo, el día de su vuelta, acusó la falta de rodaje, con mucha intermitencia y oxidación en su juego de pies, para ceder un choque que igualmente tuvo en su mano en la segunda manga. Haas, que arrancó tirante, confirmó la remontada y cuajó un tercer set de notable superioridad (2-6 7-6 6-4).
En contexto, un partido trampa. Para Federer, aún siendo una superficie que le concede tiempo para corregir por pura muñeca y servicio, la cita con Haas terminó exponiendo sus problemas de continuidad, dejando a la vista de todos que sus piernas y su revés no estuvieron a la altura de un rival que a pesar de su edad y su actual nivel, tiene mucha calidad y un partido más en las piernas, siendo esta superficie igualmente natural para su movilidad.

En el arranque, no obstante, el suizo consume la manga con enorme facilidad, ante un Haas nerviso, errático y débil en los intercambios más cortos. Con un break de salida, el suizo encaraba su vuelta a las pistas de la mejor manera, de la mano de lo más complicado. Con su servicio, el de Basilea mantuvo el nivel estándar para avanzar sin problemas por el partido y empezar la segunda manga con ventaja y sin que se discutiera desde el fondo. Con el revés cortado defensivo como aliado y definiendo algunas jugadas con su habitual clase, el choque se pudo muy de cara para el exnúmero 1 del mundo.
Para confirmarlo, Roger tuvo el break en el tercer juego del segundo acto y de repente el partido se transformó, en base a sus piernas, que se quedaron paradas ante el golpe del contrabreak, y también porque Haas captó y vio la oportunidad y entró en pista con mucha mayor soltura. Compitiendo con mejores porcentajes de primero, varían más y mejor su primer tiro, Tommy comenzó a mandar sobre la pelota. Federer comenzó a restar menos servicios y se apoyó en su servicio hasta la muerte súbita.
Allí, en una contienda igualadísima, cruzando fuego en los turnos al saque, Haas tuvo varias bolas de set y Roger una de partido, en una sucesión de puntos decididos por pequeños detalles que se llevó el germano. En el tercer acto, Federer se quedó sin respuesta. Su movilidad y su lenguaje corporal no recuperaron el tono y Haas fue muy superior desde el fondo, imponiéndose con su drive y poniendo a defender al suizo, que ya con break abajo, no pudo hacerse con las varias bolas de break de las que dispuso, situación algo habitual en él cuando las cosas no salen. Victoria muy meritoria de Haas, que sigue adelanta junto a su público.

