Fernando Verdasco ha vuelto a ser protagonista de la primera gran sorpresa del cuadro masculino de Roland Garros. El español echó del torneo al vigente campeón de Roma y jugador de moda, Alexander Zverev. Verdasco aprovechó los errores del alemán para cosechar una victoria (6-4, 3-6, 6-4, 6-2) que comenzó a fraguarse ayer, antes de que la falta de luz obligase a posponer el partido.
Fernando Verdasco y primera ronda de Grand Slam son palabras que bajo ningún concepto ningún favorito quiere oír juntas. Sobrado de talento, y si su cabeza se lo permite, el madrileño es capaz de amargar el debut a cualquiera. Y si no que se lo pregunten a Nadal.
Los protagonistas volvían a saltar a la Philippe Chatrier, para reanudar un partido en el que visto lo visto, hablar de Zverev como claro favorito parecía cuanto menos atrevido.
El patrón, como no podía ser de otro modo, seguía siendo el mismo de ayer. Dos auténticos colosos desde el fondo, intentando mantener al rival cuanto más lejos de la línea de fondo mejor. Zverev golpeó primero, rompiendo el servicio de Verdasco.
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En otro momento, esa ruptura hubiera sido suficiente para cortocircuitar la cabeza del madrileño, pero Verdasco tenía hoy la mirada de campeón. Supo rehacerse, dominando con su derecha y dando una lección magistral de restos, y no solo recuperó el break, sino que en el decisivo noveno juego volvió a quebrar el saque del alemán para adelantarse 2 sets a 1 en el marcador.
Finalmente fue la cabeza del joven Zverev la que dijo basta, demostrando que aún es un diamante por pulir. El alemán tenía la sensación de estar jugando contra el muro, y su desesperación le llevó a arrojar la raqueta en un par de ocasiones. Con su rival totalmente fuera del partido, Fernando Verdasco volvió a ser protagonista de una hazaña en las primeras rondas de un Grand Slam.
Pierre-Hugues Herbert será el encargado de medir si Verdasco va en serio en este Roland Garros o, por el contrario, vuelve a ser flor de un día.

