La ilusión sigue siendo el principal motor para conseguir grandes objetivos. Eso bien lo sabe Juan Martín Del Potro, que busca reencontrarse con su mejor tenis a través del mejor hilo conductor para ello: las ganas por volver a competir al máximo nivel. El argentino parecía perdido hace apenas un año y medio pero tras su hazaña en el tramo final de 2016, acude a Roland Garros 2017 con el aplomo que le genera ser cabeza de serie y la conciencia de que puede ganar a cualquiera.
Su triunfo ante Guido Pella en la primera ronda del torneo supone una manera una manera inmejorable de comenzar un camino ilusionante. "He jugado un gran partido. Saqué muy sólido y eso me da mucha tranquilidad. No tuve ninguna situación de peligro con mi servicio al no tener que afrontar más que un par de 0-30. Tengo que intentar mantener este nivel, la verdad es que me encanta jugar aquí", argumentó el tandilense, que se retrotrayó a su mejor participación en el evento parisino.
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Fueron las semifinales de Roland Garros 2009, donde Juan Martín se vio las caras con Roger Federer. "Aquel año sentí que era mi oportunidad y cuando me ganó en semifinales Roger pensé que nunca volvería a tener opciones en un Grand Slam. Curiosamente, unos meses más tarde gané el US Open así que no quiero obsesionarme con mis objetivos, prefiero ir torneo a torneo, dejándome sorprender", comentó el argentino que se mostró satisfecho incluso con su revés.
"Va evolucionando mucho mejor. Hoy me sentí muy cómodo aunque sigo viendo que es mi lado débil y no tengo la confianza para atacar algunas bolas como hacía antes. Me preocupa, sobre todo, cómo emplearlo en situaciones importantes en partidos apretados pero cada vez me voy encontrando mejor", argumentó el tandilense antes de referirse a la dureza de su cuadro. "Me metí cabeza de serie pero esta primera ronda no era fácil, por jugar contra un compatriota y amigo como Guido, y luego en segunda tengo a Almagro o Baghdatis. Así es el azar y depende de mí mejorar en el ranking".
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Uno de los temas candentes de la comparecencia ante los medios de comunicación del argentino, fue la ausencia de un entrenador en su equipo y los planes que tiene al respecto. "Estoy viajando con mi kinesiólogo porque me siento muy cuidado y antepongo el físico a cualquier otra cosa", dijo un Juan Martín que reconoció haber contemplado "incorporar a alguien al equipo de cara a Roland Garros, pero lo que pasó con mi abuelo me imposibilitó centrarme y entrenar". A pesar de ello, el de Tandil reivindicó su comodidad sin entrenador.
"No tengo tanta prisa por encontrar a alguien como parece que la tenéis los demás porque estoy muy bien así", declaró el argentino antes de referirse a los grandes ex-jugadores en su faceta de entrenadores. "Haber sido un grande no asegura ser un buen entrenador y viceversa", llegando a citar a Daniel Valverdú y Franco Davini como ejemplos positivos, y a Todd Martin y Martin Krajicek como negativos. Juan Martín Del Potro está contento consigo mismo y quiere cuajar un gran Roland Garros 2017.

