Ocurrió hace ya unos días pero no nos habíamos hecho eco de la noticia (mejor tarde que nunca). Bethanie Mattek-Sands disputaba la segunda ronda del Miami Open frente a Elina Svitolina cuando, de repente, conecta un saque directa más fuerte de lo normal. No parece nada en lo que detenerse, hasta que la de Minnesota detiene unos segundos el juego increpando algo en el marcador. La imagen es clara, el ace había entrado a 131mph, o lo que es lo mismo, había igualado el servicio más rápido de la historia de la WTA, firmado por Sabine Lisicki en Stanford 2014.
Pero han pasado los días y la WTA no lo ha hecho oficial, afirmando que el saque no había contado debido a una interferencia, que la máquina falló. Una decisión que ha generado algo de polémica y que ha llevado a Mattek-Sands a tuitear que su saque sí había sido el más rápido de siempre y, de manera misteriosa, acabar borrando el tweet minutos después. Una situación curiosa a la que siempre le perseguirá la imagen de la prueba definitiva.

