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Rafael Nadal apabulla a un Cilic sin argumentos

Rafael Nadal se impuso con autoridad a Marin Cilic en las semifinales del torneo ATP 500 Acapulco por un marcador de 6-1 6-2.

Si se es capaz de transmitir una sensación de invulnerabilidad permanente sobre la pista, se tiene mucho ganado y de eso sabe Rafael Nadal. El español va afianzando la reconstrucción de su innata aura ganadora, esa que le ha acompañado desde que era un imberbe y que tantos partidos le ha dado, y quebraderos de cabeza ha generado en sus rivales. Marin Cilic experimentó el regusto amargo de saberse dominado de principio a fin y de no percibir huecos por los que poder agrietar a la roca de Manacor.

El duelo se vaticinaba un importante termómetro para medir la temperatura del juego del español. Después de tener muy buenas sensaciones ante Mischa Zverev y Paolo Lorenzi, el nivel de juego bajó considerablemente ante Yosihito Nishioka por lo que era necesario ganar y jugar bien. El balear era consciente de la necesidad de mejorar su tenis para imponerse a un campeón de Grand Slam, aunque esta condición parece una broma cuando se ve a Cilic sobre las pistas en los últimos tiempos.

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El croata volvió a ser ese jugador endeble, frío y sin capacidad de adaptación al partido y solución de los problemas que van surgiendo. La mala racha de resultados y juego va más allá en el caso de Marin, que parece atravesar una crisis de identidad. Nadal no estaba dispuesto a confesiones de diván y salió con el cuchillo entre los dientes desde el principio. Apoyado en buenos servicios y en una intensidad de piernas descomunal, el español no tuvo dificultades para imponer su ley durante el primer set, tomando la iniciativa en todo momento.

Hubo un conato de relajación de Rafa cuando sacaba para ganar el primer set con 5-1, pero levantó un 0-40 en contra que le confirió gran moral y acabó por sumir a Cilic en una profunda desazón. No se recuperó el croata, que ni siquiera intentó asumir más riesgos y se perdió en un maremágnum de errores y carreras detrás de la pelota impulsada por el español. Entregó su servicio a las primeras de cambio en la segunda manga, pero sacó algo de orgullo para no ceder inmediatamente un segundo break.

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Marin se activó de piernas y mejoró su actitud en los siguientes juegos, llegando a dar la sensación de que podía meterse de nuevo en el partido. Tuvo oportunidades para ello pero Nadal aguantó el pulso con solidez y sacando a relucir su gran revés, con el que conectó golpes ganadores en momentos cumbre. Fue demasiado para Cilic, que en el séptimo juego izó la bandera blanca de la rendición después de desperdiciar siete bolas de break.

El español accede a la gran final del torneo ATP 500 Abierto Mexicano Telcel y lo hace con una gran confianza y el anhelo de volver a levantar un título oficial, algo que no hace desde el Barcelona Open Banc Sabadell 2016. Rafael Nadal quiere reinar en Acapulco y solo le queda un escollo en su camino para lograrlo.