Qué cantidad de palos se ha llevado Nick Kyrgios en los últimos meses. Qué cantidad de cosas se han escrito sobre él y su conducta. Pero el australiano, a pesar de su actitud desganada y poco competitiva y profesional en muchas ocasiones, demuestra en las citas importantes y ante los mejores rivales de que pasta está hecho. Contra los grandes jugadores se crece, saca todo su potencial y calla muchas bocas. Solo le faltaba medirse a un miembro del Big Four, Novak Djokovic. Y ante el serbio, Kyrgios se ha cobrado otra víctima ilustre más. Tres de cuatro, las tres conseguidas a la primera.
El de Canberra venía con dudas, como casi siempre en los últimos tiempos. Algunos problemas físicos a comienzo de la temporada tras cumplir su sanción por 'tanking' en Shanghái 2016. Una segunda ronda en Australia tras desperdiciar una ventaja de dos sets arriba y unas semis en Marsella, eran sus resultados en el circuito ATP. No pudo defender con éxito su primer título de su carrera en Francia. A Acapulco llegaba con muchos interrogantes. Pero se fue abriendo camino y en los cuartos apareció su oportunidad de lucirse ante el ex número uno Novak Djokovic. El 'grande' que le faltaba en su palmarés aparte de Andy Murray, con el que ya había jugado.
Ya sabemos cómo terminó la historia. A saquetazo limpio (conectó 25 'aces'), acabó con el serbio. De esta manera hacía el triplete. Ha pasado a convetirse en el segundo jugador capaz de ganar a Roger Federer, Rafa Nadal y Novak Djokovic e su primer envite ante ellos. El único que anteriormente pudo materializar tal gesta había sido curiosamente su compatriota ya retirado Lleyton Hewitt. El de Adelaida había pillado muy jóvenes y verdes a los tres. Kyrgios sin embargo les ha pillado, no ya en su plenitud quizá, pero sí en una versión muy mejorada.
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Si hay alguna fórmula que haya coincidido en los tres duelos de Kyrgios ante estos jugadores ha sido el saque, su mejor arma. A Nadal en Wimbledon 2014 le clavó 37 saques directos, a Federer en Madrid 2015 la friolera de 22 'aces' sobre tierra batida, y a Djokovic ayer en Acapulco 25. Un alto porcentaje de primeros servicios también parece ser clave en este sentido. Ante Nadal un 68%, ante Federer un 66% y ante Djokovic un 73%. Cifras tremendas y que aseguran que el australiano se mantenga casi inexpugnable con el servicio ante estos mastodontes del tenis.
Esta capacidad que tiene el australiano de matagigantes choca totalmente con otra realidad. Y es que ante el actual número uno del mundo, Andy Murray, no ha podido estrenarse aún. No ya en su primer duelo, en el que Kyrgios solo hizo 4 juegos, sino en ninguno de sus cinco enfrentamientos hasta la fecha. Un solo set es lo más que ha rascado el 'aussie' ante la que es sin duda su bestia negra en el circuito ATP. Un gigante al que no ha conseguido derribar. Las cifras de saques directos hablan por sí solas en sus cinco duelos ante Murray (1-9-2-11-11). Números muy por debajo de los registrados ante los otros tres miembros del Big Four.
Esa es la tarea pendiente de Nick Kyrgios. Un Kyrgios que en cualquier caso ya puede decir que ha ganado a la primera a tres de los cuatro grandes del tenis actual, a tres de los más grandes de la historia del tenis. Solo Lleyton Hewitt hizo tal cosa en su época. Batió a Federer en Lyon en 1999, a Nadal en el Australian Open de 2004 y a Djokovic en el US Open de 2006. Esperemos que un futuro Kyrgios imite en más cosas al demonio de Adelaida. Que no sea solo un tremendo matagigantes del tenis.

