No sabemos cómo terminará este fin de semana en Ostrava, pero España de momento ya tiene el primer punto. Garbiñe Muguruza superó en un choque irregular pero de gran tenis a Barbora Strycova (6-0, 3-6, 6-1) en un duelo donde la hispano-venezolana fue muy superior en dos de los tres sets disputados. Siete partidos de Copa Federación y siete victorias, balance impoluto de la número 7 del mundo en la competición para invitarnos a soñar con dar la campanada ante la República Checa, vigentes tricampeonas.
Garbiñe sabía que en su mano estaban la mayoría de opciones de que España acabara de creer en sus posibilidades en Ostrava. Como número uno del equipo de Conchita Martínez, la caraqueña entendía este primer punto como vital para el transcurso de la serie, solamente así se puede entender un 6-0 que Strycova recibió como buenamente pudo. Un torbellino sobre el cemento que no dejó nada a su paso, golpeando desde todos los ángulos e hiriendo a su rival con el arsenal completo. La checa, número 17 del mundo, poco entendía de lo que estaba sucediendo en pista, simplemente se limitó a esperar a que pasara el temporal.
Strycova necesita tiempo, tiempo para rodarse en el terreno, para superar la presión de jugar en casa, para ir recuperando automatismos necesarios y para provocar la desconexión en la cabeza de Muguruza. Todo eso lo consiguió, de una manera u otra, en el segundo set, donde la superioridad magnánima de la española desapareció de un plumazo. Hay veces que un rosco engaña más que muestra. Lo cierto es que las tornas giraron y Barbora fue tomándole la temperatura al asunto.
El banquillo ejerció de apoyo para una Garbiñe algo perdida en el segundo parcial. No era normal el baile del principio pero tampoco lo era este paréntesis. Pero con Garbiñe no hay medias tintas, o todo o nada, así que el tercer set decidiría qué versión tocaba ahora. Por suerte tocó la buena, la explosiva, la que únicamente puedes admirar y soñar con enfrentar. Strycova bajó de nuevo el pistón y Muguruza reventó el cuenta-revoluciones. Una victoria más para la española que todavía sigue sin saber lo que es perder un partido individual en la competición. Como líder, la primera tarea ya está hecha. Ahora los deberes son para Lara y, sobre todo, para Pliskova.

