No hay partido fácil en un Grand Slam y menos aún en el circuito femenino. Garbiñe Muguruza no es una de las tenistas más sólidas y fiables en la primera semana de Grand Slam, pero si consigue superar los primeros escollos es una jugadora más que peligrosa. A trancas y barrancas y con unas sensaciones muy mejorables, la hispanovenezolana logró sacar adelante el partido ante Marina Erakovic por 7-5 6-4, aunque es consciente de que hay mucho por mejorar.
"Fue un partido extraño. Ella jugó muy bien y yo estuve bastante nerviosa", señaló una Garbiñe que vivió momentos tensos en el segundo set, con una racha muy mala y obligada a pedir tiempo médico por las molestias físicas que ya la obligaron a retirarse del torneo de Brisbane. "Fue genial ganar el primer set pero luego estuve muy incómoda y me desconcentré, llevándome unos cuantos juegos volver al partido", argumentó una Muguruza que explicó vagamente cuáles son sus problemas físicos.

"Creo que no es algo para preocuparse y sí es cierto que me molesta un poco pero también es mental porque estuve muy nerviosa. Quise tomar precauciones con el tiempo médico, nada más", dijo la española, contenta por su rendimiento a su nivel mental. "He estado 4-1 abajo, he tenido bola de set en contra y he podido luchar para dar lo mejor de mí misma. "Las molestias de Brisbane se me están alargando más de lo que pensaba y me he asustado un poco pero he sabido luchar", terminó aseverando una jugadora cuya rival en segunda ronda será Samantha Crawford.

