Gilles Muller no pudo contener las lágrimas en el día más feliz de su carrera como tenista. Después de vencer a Dan Evans en dos sets y capturar en Sidney su primer título ATP con 33 años, el luxemburgués mostró su lado más sensible en la entrega de premios cuando comenzó a dar las gracias a su entrenador y a su familia. Un gesto que le coloca, además de como gran jugador, también como gran padre.
Las lágrimas de Gilles Muller durante la entrega de trofeos. El día más feliz de su carrera (vía @Eurosport_ES) pic.twitter.com/JiKdogRH7a
— Fernando Murciego (@fermurciego) 14 de enero de 2017

