Stepanek: "Aún no veo la línea de meta"

A sus 38 años, sigue teniendo cuerda para rato. Un tenista que no le teme a la edad, a perder ranking ni a reprender al mismísimo Nick Kyrgios en persona.

Rubén Pérez Serrano | 12 Jan 2017 | 16.00
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Hace casi 22 años, un jovencísimo Radek Stepanek hacía su debut en el circuito ATP en 1995. Ahora, con 38 años, se encuentra disputando la previa del Open de Australia como cabeza de serie número 1, estando a tan solo un partido de acceder al cuadro final. El checo se acerca poco a poco a los 40, pero admite en una entrevista para sport360.com que no está en su cabeza la retirada, que sigue amando el tenis y todo lo que ello conlleva. Un auténtico motor diésel del circuito masculino que no hace más que romper récords de longevidad. ¿Por qué sigue bregando a su edad? ¿Cuál es su motivación? Y otra cuestión muy interesante, ¿cómo forjó su amistad con el díscolo y demasiado a menudo vilipendiado Nick Kyrgios?

En su primera semana de competición en la que es la temporada número 20 de su carrera, Radek Stepanek logró colarse en los cuartos de final del ATP 250 de Doha, igualando la marca que consiguiera una mito de este deporte como el americano Jimmy Connors en 1995, precisamente el año en el que Stepanek debutó en el circuito. El de Karvina fue el primero desde Connors en acceder a esa ronda en un torneo ATP a la edad de 38 años. No tuvo suerte contra Djokovic, pero el hito ya quedó fijado. "Parece que estaré luchando con Jimmy Connors durante un tiempo por cambiar un poco la historia", reconoce Stepanek, que en otra época, hace ya una década, se codeaba con las grandes raquetas del circuito, llegando su incursión hasta la posición número 8 del ranking ATP, una final en París-Bercy en 2004 y unos cuartos de final en Wimbledon en 2006. Por no hablar de sus dos Davis conquistadas con la República Checa. Sin embargo, a pesar de llevar varios años moviéndose por debajo incluso del top 100, el checo se encuentra a gusto y con ganas de seguir.

"Sé de donde vengo. Vengo de haber jugado muchas rondas previas de torneos cuando entré por primera vez en el top 100, por lo que siempre tuve un duro camino", cuenta Stepanek, que tuvo unos inicios en el tenis peculiares. Hasta los 23 años no jugó su primer Grand Slam, llevando como profesional ya 6 años. Un caso único el suyo y un talento tardío. Nadie mejor que él sabe lo que cuesta llegar arriba en el tenis, por lo que la paciencia fue, es y será su mejor aliada siempre.

"Me tomo la vida según me viene, siempre peleo lo mejor que puedo y creo que he sido lo suficientemente humilde para darme cuenta de donde estoy y de que nunca me he venido abajo, incluso cuando caí al 400 o 500 en el ranking", explica Radek. "Sabía que la única manera superar eso y volver arriba era trabajar duro y ser paciente y ahora estoy recogiendo los frutos. He tenido momentos buenos y malos en mi carrera, por lo que conozco bien ambos extremos, y eso hace que me sea más fácil mentalmente todo", reconoce el de Karvina, que no tuvo suerte en el cénit de su periplo como tenista, allá por 2006. "Cuando llegué al top 10 me lesioné para seis meses, no pude jugar desde Wimbledon hasta el final de la temporada. Estaba número 5 en la Race y jugando posiblemente el mejor tenis de mi carrera pero esto es así", asume el centroeuropeo, que jugó la final del Masters Series de Hamburgo contra Tommy Robredo y posteriormente los cuartos de Wimbledon ante Jonas Björkman.

Stepanek no le tiene miedo a los 40 ni a retirarse. Mantiene una actitud envidiable en la pista, disfrutando de lo que el tenis le sigue ofreciendo. "Aún no veo la línea de meta", asegura. "Esa línea de meta llegará cuando mi cuerpo diga no más o cuando me levante por la mañana y sienta que no quiero ir a practicar ni hacer todo lo que ahora me encanta hacer. Son los dos momentos en los que dejaría el tenis. Pero no estoy pensando en ello, no los veo. Cuando lleguen, llegarán", afirma sin más Stepanek, animado por otros grandes veteranos del circuito, que están centrados en el dobles. "Veo algunos chicos aún jugando como Nestor o Paes, que tienen 44 y 42 años y lo siguien haciendo bien en dobles. Y aquí sigo yo dando guerra con 38 en individuales. Es para mí una gran motivación continuar", declara el checo, que disfruta por igual ambas disciplinas del tenis.

"Nunca te cansas de ganar", admite. "Cuando voy a un partido, salgo con la misma actitud tanto en individuales como en dobles. Me encanta jugar e intento tener éxito en ambos. Me siento muy feliz. Todos me habéis estado preguntando por mi edad en los últimos tres o cuatro años. Y es simplemente que pongo mucha atención en mi cuerpo y pasó mucho tiempo fuera de la pista cuidándolo", revela Stepanek, como las principales claves de su longevidad en el tenis.

Aparte de su aparente inexistente fecha de caducidad, ha llamado mucho la atención del checo su gran relación con el australiano Nick Kyrgios, al que casi dobla la edad. Stepanek cuenta cómo surgió y por qué Kyrgios ha llegado a admitir que le gustaría que fuera su entrenador.

"Llegó todo de un modo natural e inesperado", recuerda Stepanek. "Cuando estábamos en pista en Miami, le solté un par de frases, porque habíamos estado entrenando y él había roto raquetas y tirado bolas fuera de la pista. Le dije: '¿Sabes que tío? ¿ves ese avión allí arriba? El siguiente es el tuyo. Recógete tus cosas y coge un avión, y deja de molestar a la gente con esto. Todos vienen a apoyarte, hacen cualquier cosa por ti y tú lo estás desperdiciando. Así que si quieres jugar al baloncesto, el avión está allí, vete a casa y juega al baloncesto'", rememora el Radek más paternal, con unas palabras que sin duda necesitaba oir Kyrgios. Ese fue el comienzo de la amistad entre ambos. "Desde entonces empezamos a hablar más entre los dos. Noté su interés, además le dijo a la prensa que le gustaría que fuera yo su entrenador, lo que es muy agradable de oir de un jugador como él. Pero no es momento para ello, yo aún estoy al otro lado de la red, alguien que quiere ganarle de la misma manera que él quiere ganarme a mí. Pero tenemos una gran relación, es fantástico, un chico divertido y tengo total confianza en que conseguirá llegar alto", cuenta Radek, genio y figura.