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Conchita Martínez: "Estoy muy orgullosa de mi carrera"
Conchita Martínez repasó su carrera y habló de las dificultades de ser la cabeza visible en tenis español como capitana de chicos y chicas.
No se puede entender el tenis español sin la figura de Conchita Martínez. Discreta, humilde y trabajadora hasta alcanzar límites insospechados, esta mujer se abrió hueco en la gloria del deporte de la raqueta al ser la primera y, hasta el momento única jugadora española que se proclamara campeona en Wimbledon. Lo hizo en 1994, labrando su propia historia sin que la sombra alargada de Arantxa Sánchez-Vicario pudiera restar lustre a su hazaña.
Desde 2013 lidera el equipo nacional de Copa Federación y se vistió de bombero para apagar el fuego que incendió el tenis masculino español con la designación de Gala León como capitana de Copa Davis, y todo lo que ello acarreó por la nula confianza de los jugadoras en la madrileña. Conchita asumió el reto de duplicar tarea y rescatar a un tenis masculino español herido de gravedad.

El balance después de más de un año combinando ambos roles no puede ser mejor, lo que le ha valido su renovación. "Han entrado directivos nuevos y, como es lógico, quisieron hablar con los jugadores, que son los que han hecho que esté aquí", señaló la aragonesa en una profunda entrevista en XL Semanal. "Estoy muy orgullosa de mi carrera", señala una Conchita que reconoce que en el tenis hay "muchas envidias e intereses" y que "no todo es tan bonito como parece".
La española desvela emocionada sus orígenes en el mundo del tenis, destacando la figura de su padre. "Me apoyó desde el primer momento, era contable en una empresa. Mis padres son gente humilde", destacada un jugadora forjada en una pista de frontón. "Comencé a jugar contra la pared del frontón donde jugaban los empleados de la empresa en la que estaba mi madre. Me imaginaba que la pared era Navratilova y McEnroe", señaló una Conchita que con tan solo 12 años e fue a la Residencia Blume de Barcelona, para forjar un talento desbordante. "Lo pasé mal al principio, me escapaba todos los fines de semana con mi familia".

Cuestionada sobre la dificultad de gestionar la carrera de un adolescente y viendo con perspectiva las situaciones que se pueden generar, como la de Arantxa Sánchez-Vicario, la aragonesa es clara. "Mi padre siempre ha sido mi mejor consejero y no hemos querido hacer cosas raras. Todo mi dinero está declarado, tuve dinero en Andorra porque viví allí unos años pero nunca ha habido ningún atisbo de problema", dice la aragonesa antes de lamentarse de la situación de su compañera de fatigas. "La situación de Arantxa con su familia es una lástima, me da mucha pena que se rompan familias".
La cabeza visible del tenis español deniega la posibilidad de que hubiera presionado para estar donde está señalando que "ambos nombramientos se producen tan fuertes enfrentamientos entre Federación y jugadores, yo nunca me metí en medio de nada". Muchos vieron su entrada en el equipo de Copa Davis como una solución de urgencia, pero ella lo tenía claro. "Yo antes de aceptar me aseguré de que no era un parche", dice orgullosa una aragonesa que habla maravillas de Nadal. "Me llevo muy bien con Rafa".

La ex jugadora española habla sobre la dificultad que entraña su trabajo. "Lo más complicado es formar equipo cuando hay gente que no está dispuesta a ello. Con los chicos suele ser más fácil porque se comunican mucho y se reúnen para ponerse de acuerdo", sorprende una Conchta que intenta huir de la polémica suscitada por cuestiones extradeportivas. "No me meto en la vida personal de los tenistas".
Además, Martínez se refirió a una anécdota realmente increíble como es el hecho de que no tenga localizada la raqueta con la que ganó Wimbledon. "Hice unas obras en casa hace dos años y desde entonces no tengo ni idea de dónde está", señala entre risas el timón del tenis español.