Serás las cosas de la edad, porque otra explicación no encuentro. Dominic Thiem cerró la temporada 2016 con 24 torneos en su espalda más una eliminatoria de Copa Davis y alguna que otra exhibición entre medias. En total, más de 80 partidos distribuidos en once meses de competición que le han llevado a firmar el mejor año de su corta carrera. Excelente, pero quizá hubiera sido mejor si toda esa energía se hubiese canalizado bajo la lupa de la experiencia. Una experiencia que ya tendrá en 2017 y que, sin embargo, no parece haberle cambiar de semblante. Solo el principio del curso ya deja bien claro sus intenciones.
Primera semana: Brisbane. Segunda semana: Sidney. Tercera y ¿cuarta semana?: Open de Australia. El mes de enero va a estar entretenido para el joven austriaco que repite el guión escrito hace un año. ¿Y en febrero? Pues la ruta continúa. Quinta semana: Sofía. Sexta semana: Rotterdam. Séptima semana: Acapulco. Y en marzo, cómo no, los Masters 1000 de Indian Wells y Miami con una serie de Copa Davis al final en la que todavía no sabemos si participará. De momento, éste es el plan de Dominic, pero antes de analizar el panorama, veamos lo que le ocurrió este calendario.
Si algo tenía claro Thiem cuando inició el año 2016 era que iba a dejarlo todo sobre la pista, hasta el último entrenamiento. Esto al principio da sus resultados, de hecho ahí su tremenda primera parte de la temporada, con semifinales en Brisbane y Río, final en Munich y títulos en Buenos Aires, Acapulco y Niza. Asombroso, sobre tierra batida parecía que no había quien le tosiera. Aquello le llevó a escalar rápidamente en la tabla y a ganar focos en Roland Garros, donde solo Novak Djokovic pudo frenarle en la penúltima ronda.
Después de todo aquello, un cuarto título en Stuttgart, unas semifinales en Halle... y el cortocircuito. Sus últimos once torneos fueron más grises que brillantes, superando solo en una ocasión los cuartos de final. Por lo pelos y por la baja de Nadal, acabó metiéndose en el Masters, un remate a un año inolvidable pero mal repartido. El 80% de sus puntos ATP fueron cosechados en los seis primeros meses.
Roberto Bautista será el único jugador que, al igual que Thiem, se proponga estar en pista durante las cuatro primeras semanas del año. Otros en cambio, como Gael Monfils, descansarán hasta la llegada del Open de Australia. Cada uno con su método, aunque la meta sea la misma. La nueva temporada se antoja apasionante para Thiem después de pasar de ser #20 a ser #7 en tan solo un año. ¿Dónde estará ahora su límite? ¿Podrá defender todos los puntos que capturó en 2016? ¿Qué aprendizaje ha extraído el austriaco de un curso como éste? Lo veremos pronto, no será por oportunidades.

