El campeón del US Open, Stan Wawrinka, fue sin duda la gran decepción de las ATP World Tour Finals 2016. Se esperaba a un gran Stan en una cita como esta y apenas apareció el tremendo tenis que atesora. Su entrenador, el sueco Magnus Norman, cuenta en una entrevista que el helvético no venía en las mejores condiciones al torneo ya que arrastraba problemas en una rodilla. También desvela que se le hace difícil en ocasiones lidiar con él debido a sus continuos bajones de nivel y que debería jugar bien no solo en los Grand Slams. “Es peligroso”, considera Norman hablando para el portal suizo nzz.ch.
Magnus Norman se ha sincerado sobre su pupilo, el cual le ha dado enormes alegrías en el pasado, sin ir más lejos en este 2016 con el tercer título de Grand Slam para el de Lausana. Pero Norman no esconde su decepción ante la flagrante irregularidad de su jugador. “A veces es frustrante como entrenador, no da la sensación de ser estable. Jugar fuerte solo los grandes torneos es peligroso. El margen es corto, te puedes ir fácilmente con las manos vacías de esa manera”, explica Norman, que ha tenido que ver esa versión gris y apagada de Wawrinka en la Copa de Maestros. Se ha mostrado decepcionado.
“Me duele. Esas situaciones son un tema recurrente entre ambos. Desde el exterior se tiene la impresión de que no le importa el partido. Yo sé por supuesto que no es así, que hace un gran esfuerzo. Pero sin embargo Stan todavía tiene demasiados partidos como ese (contra Nishikori). Después de ese partido tuvimos un intenso debate”, reconoce el entrenador sueco tras una primera jornada de round robin muy desalentadora de Wawrinka, donde dio la sensación de que la cosa no iba con él.
Norman entiende en cualquier caso que las prestaciones de su pupilo no hayan sido las mejores en estas Finales ATP de Londres. “Stan quería hacerlo bien aquí, pero la preparación no era la ideal. Venía con problemas en la rodilla, de ahí la temprana eliminación así como en Basilea y París”, cuenta el sueco que no quiere quedarse con un mal sabor de boca y resalta lo grandioso de esta temporada que se acaba para Wawrinka. “Stan ganó un torneo del Grand Slam, esto hace que el año ya se magnífico. Incluso las semifinales de Roland Garros fueron muy destacadas. Aun así seguimos con hambre para mejorar y continuar trabajando”, dice Norman.
Un Norman al que se le pregunta sobre su papel y su peso en el rendimiento de Wawrinka. Se muestra muy modesto al respecto. “Para mí Stan era ya un gran jugador antes de que juntáramos nuestros caminos. El equipo que está detrás de él le apoyamos. Pero él es el que gana y el que pierde. Uno busca el contacto visual, intentar repetidamente que mantenga la concentración”, desvela. Y cuenta entresijos de la relación que han mantenido durante estos años que llevan viajando por el circuito.

“A veces es estresante. Pero no hay que pensar mucho en ello. Estoy comprometido con Stan en ayudarlo a ser mejor”, cuenta. “Entre nosotros no hay secretos, intentamos no ocultarnos nada. Por supuesto hay cosas que quedan entre nosotros. En nuestra primera semana trabajando juntos me dijo que fuera siempre honesto con él”, admite un Norman que reconoce con la convivencia no siempre es sencilla. “Hay tensiones. De vez en cuando hay ciertas discusiones desagradables que no se pueden evitar. Pero siempre tengo la impresión de que Stan está dispuesto a escucharme y ser partícipe de lo que digo”, explica Norman que desvela que en 2017 seguirá trabajando básicamente de la misma manera que en 2016, unas 12 o 15 semanas.
Tras ganar conseguir tres Grand Slam distintos, solo queda uno para que Wawrinka cierre el círculo: Wimbledon. El preparador del suizo prefiere centrarse en otros objetivos donde cree que Wawrinka debería hacerlo mejor. “Stan debería hacerlo mejor en los Masters 1000. Allí los resultados han sido mucho peores que en los Grand Slams en estos últimos tres años”, subraya. Y es que considera que el éxito en la hierba del All England Tennis Club está demasiado sujeto a las condiciones concretas de esas dos semanas de torneo. “Mi impresión es que Wimbledon no está en nuestras propias manos. La superficie tiene un mayor peso que en otros lugares. Contra un jugador que saque bien, se te puede escapar el partido rápidamente. Aunque no veo ninguna razón por la que Stan no pueda jugar bien en hierba”, considera su fiel entrenador y parte tremendamente importante del éxito del suizo, aunque tire balones fuera.

