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El talón de Aquiles de Muguruza

Su irregularidad se hace patente con casi un 77% de derrotas en los tres primeros partidos de los torneos que disputa; su verdadero punto débil.

Estamos acostumbrados a ver tremendos cambios en el circuito femenino semana a semana. En el tenis femenino existe mucha más igualdad que en el masculino y es cierto que una chica del top 50 podría batir sin problemas a cualquiera del top 10. Esto es algo que conocemos. Pero dentro de esas continuas subidas y bajadas, dentro del top mundial, hay alguien que destaca por su irregularidad y esa no es otra que Garbiñe Muguruza.

La hispanovenezolana es de las primeras del Ranking que más partidos pierde en los tres primeros encuentros de los torneos. Es decir, le cuesta sacar adelante los partidos en los que es favorita ante una tenista de menor ranking. Su argumento tras perder ante Sevastova en el US Open no me convenció personalmente. "Últimamente, muchas chicas que se enfrentan a mí juegan muy bien. Es lo de siempre. Una tenista de peor Ranking piensa que lo normal es perder y eso hace que jueguen mejor", declaraba.

Lo que en su cabeza puede parecer una excusa a sus derrotas deja entrever lo que es una clara debilidad, sobre todo de aspecto mental. Tan importante es saber mentalizarse ante un partido en un gran estadio ante una de las mejores del mundo, como hacer lo propio en el debut de un torneo ante una tenista de clasificación baja. Muguruza, o su equipo, necesita darse cuenta cuanto antes de esto. De sus palabras me llega la sensación de que es demasiado cabezona como para intentar ajustar ciertas cosas en su juego y su trabajo y que tiene claro que no va a negociar su estilo, como ella misma afirmó hace pocas semanas. Mantenerse fiel a tus principios y tu forma de jugar está bien, aplaudo eso, lo que pienso es que sí que debería ser más condescendiente es en el "trabajo sucio" que necesita. Ése que le tendrá que hacer trabajar más los puntos, correr más y cansarse. Ahí es donde tiene su talón de Aquiles.

Como muestra, le podría servir el partido ante Pliskova en el WTA Finals de Singapur. La checa estaba sacando de la pista a la ganadora de Roland Garros a base de saquetazos y golpes de drive. En el "cuerpo a cuerpo", Muguruza estaba siendo claramente dañada pero fue entonces cuando empezó a pensar más, a hacer correr a su rival, a moverla, a guardarse esos palos y construir más los puntos. Ahí fue cuando le dio la vuelta al partido. Pliskova acabó llevándose el encuentro finalmente y según mi punto de vista, todo fruto de un bajón mental, pensándose ya ganadora del partido.

Es precisamente esa cabeza la que provoca esas subidas y bajadas en su rendimiento. Cuando está con confianza apenas sufre daños. Siente la pelota como nunca y sus 'palos' suelen entrar más que salir. El problema de jugársela siempre es que es más probable fallar que acertar y eso, ante una tenista de más bajo Ranking, es contraproducente porque precisamente eso le da alas a estas chicas, motivándolas a luchar más para derrotarla ya que ahora es una de las mejores del mundo y siendo así, todas desean ganarte.

Si echamos un vistazo a los torneos de 2015 y 2016 de las tenistas top, observamos que Garbiñe es la que tiene peor bagaje con diferencia respecto a salir victoriosa de sus tres primeros encuentros. Este es el porcentaje de derrotas en los tres primeros partidos de sus torneos de Kerber, Serena, Halep, Radwanska y Muguruza.

Angelique Kerber

2016: 11-21 (52,38%)
2015: 16-24 (66.66%)

Serena Williams

2016: 2-9 (22,22%)
2015: 2-11 (18,18%)

Simona Halep

2016: 7-17 (41,17%)
2015: 8-17 (47,05%)

Agnieszka Radwanska

2016: 10-20 (50%)
2015: 15-23 (65,21%)

Garbiñe Muguruza

2016: 17-20 (85%)
2015: 13-19 (68,42%)

Ninguna de ellas supera a Garbiñe ni en 2015 ni 2016 en esta estadística con un más que llamativo 85% de derrotas en esta temporada. Esto quiere decir que en tan sólo tres torneos de todo el 2016, Muguruza fue capaz de superar sus primeros tres encuentros en los torneos que disputó. Eso sí, el título que ganó (Roland Garros) le dio los puntos necesarios como para poder mantenerse arriba y es que sin esos 2.000 puntos estaría fuera incluso del top 15.

En los últimos dos años, Muguruza ha perdido hasta 9 veces en su debut en un torneo, siendo su segundo partido cuando más veces pierde, hasta 13 derrotas. En su tercer encuentro el número de derrotas baja hasta 7, aunque sigue siendo bastante alto. Una vez pasada esta barrera, Muguruza muestra pocas derrotas en las últimas rondas, demostrando que se le da mucho mejor afrontar partidos que la puedan llevar a la final.

Tras alcanzar la final de Wimbledon el año pasado, desde su círculo más cercano se decía que ella tenía la cabeza muy amueblada y que no le pasaría como a Bouchard. Semanas después cortaría con Alejo Mancisidor y el técnico contó tiempo más tarde que sí que la notó diferente tras alcanzar su primera final de Grand Slam. Saber reconocer lo bueno que es uno mismo está bien, pero lo que no se puede hacer es pensar que sólo con tu nombre se ganan partidos. Una vez se llega ahí es cuando más se debe trabajar porque lo que hace verdaderamente grande a una tenista es mantenerse y ofrecer una regularidad.

Lo logrado por Serena es algo brutal y poco usual pero es ese apenas 20% de derrotas en los tres primeros partidos que tiene la estadounidense donde debería fijarse Garbiñe. Si es demasiado, quizá debería intentar ajustarlo al 40-50 que tienen el resto de las que están arriba en el Ranking, pero ese casi 77% le está perjudicando demasiado y le hace jugar con fuego.

Estar en una montaña rusa continua con muchas subidas y bajadas puede llegar a ser divertido y verlo como el mejor modo de actuar, pero a veces es necesario saber cuándo bajarse de ella para pisar tierra firme, ajustarse el mono de trabajo y ponerse manos a la obra y trabajar ahí donde se tiene el punto más débil. Está en ella mejorar esto o el año que viene puede que termine la temporada lamentando esa irregularidad tan notoria que posee.