El número uno del mundo tuvo que superar una complicada prueba en su camino a un nuevo título en París-Bercy. Batió al búlgaro Grigor Dimitrov por 4-6, 6-2 y 6-3 en más de dos horas de encuentro, en el que el serbio no salió con demasiada convicción ante el empuje del búlgaro. Djokovic tornó las dudas en solidez para remontar el choque y anular a Dimitrov. Djokovic volvió a confiar en sí mismo y en su fortaleza mental.
Una nueva prueba para comprobar si la nueva filosofía de paz y amor de Novak Djokovic surtía efecto ante un duro rival como era el búlgaro Grigor Dimitrov. En otros tiempos el de Haskovo había planteado una durísima oposición y no iba a ser menos en esta ocasión. Djokovic rápido evidenció que no estaba ni mucho menos al 100% de su nivel ni de confianza. Sus bolas iban demasiado raspadas, con poca pegada. Dimitrov se encontraba a gusto en el fondo, alternando liftados y planos e incluso subidas a la media pista. El búlgaro golpeaba primero en este combate, quebrando el saque del serbio para el 2-1. Djokovic supo reaccionar para igualar a dos en un juego que duró casi 15 minutos. Varias dobles faltas de Dimitrov impidieron que éste se marchara en el marcador.
Lo que parecía ser un pequeño punto de inflexión en el set se iba a quedar en nada porque el búlgaro volvía a quebrarle el saque a Djokovic y esta vez consolidándolo. Una magnifica versión del díscolo tenista del este de Europa. Rápido, sólido y enchufado al partido. Cada vez más sólido. Djokovic estaba tenso, con poca frescura y alegría en su tenis. Los aislados zarpazos que pegaba no eran suficiente ante el gran planteamiento que estaba desplegando Dimitrov. El partido fue poco a poco desatascándose en favor de Grigor, que lograría mantener su servicio hasta la consecución de la primera manga que cerraría con un 6-4 en casi una hora de juego. Un Djokovic a un nivel discreto no era suficiente ante una gran versión de Dimitrov.

La gran pregunta en ese momento era si el búlgaro sería capaz de seguir así en la segunda manga. La reacción del número uno era de esperar. No tardó en verse. Rápido cogía ventaja en el segundo set para auparse al 3-0, aprovechando el bajón de Dimitrov que se atascaba con algunos errores más de los precisos. La alegría con la que venía jugando en el primer set no parecía verse ya en su raqueta. Djokovic tuvo que ser tratado en una pierna por un mal gesto en un intercambio en el fondo de pista. No revistió mayores complicaciones. El serbio siguió a lo suyo, mostrando una versión más fiable, sin conceder a su oponente que alternaba más claramente que antes errores y aciertos. Djokovic no esperaría más y al resto pondría el broche a la segunda manga con el 6-2. Se evaporaba la inspiración de Dimitrov y resurgía la fiabilidad del rey del circuito masculino.
Una fiabilidad que se iba a dilatar en el tercer set. La inercia del segundo era demasiado poderosa ya para Dimitrov, que había perdido esa frescura del comienzo. Encadenaba muchos errores, algunos gruesos en posiciones claras para ganar los puntos. El serbio no necesitaba su versión estelar para cobrar ventaja. La solidez, que no es poco, era suficiente aval para mandar también en el set definitivo. Primer descanso de la manga y Djokovic se iba al 3-0. El serbio se atrevía a conectar tremendos pasantes antes las subidas del búlgaro que ya no tenían el mismo resultado del inicio del partido. Sólido como una roca, Djokovic gozaba de bola para 4-0 y saque, pero Dimitrov se sostuvo. Eso sí, al resto apenas inquietaba al número uno. La remontada, parecía lejana. No encontraba hueco el búlgaro, Djokovic estaba en todas partes y tenía soluciones para cada problema. Un partido que se había puesto cuesta arriba, se estaba resolviendo con menos dolores de cabeza de los esperados. El número uno reaccionó a tiempo, sacó el orgullo y el tenis y salía victorioso de un serio contratiempo y de un serio, muy serio rival que amenazó su estabilidad en el trono del tenis. Djokovic sellaba por 6-3 el tercer set y completaba su pase a los cuartos de final de París-Bercy 2016.

