Tras la fantástica racha que lleva Andy Murray en las últimas semanas no se habla de otra cosa. La caza del número 1 es ya toda una realidad y no una mera suposición trasnochada. El británico tiene por primera vez a tiro en un torneo el privarle del cetro del tenis mundial al todopoderoso tenista serbio, aupado en esa posición desde Wimbledon 2014. Murray tiene entre ceja y ceja el objetivo, pero siempre con cautela. Así se ha expresado el de Dunblane en rueda de prensa. Es plenamente consciente de lo que cuesta llegar hasta lo más alto.
El escocés necesita llegar a la final y que Novak no pise las semifinales. En caso de hacerlo, Murray debería ganar sí o sí el título para auparse hasta la primera plaza del ránking mundial. Sabe que el serbio ha hecho de París-Bercy su feudo, por lo que las opciones se complican y mucho. “Lo normal es que Novak llegue a la final y no se quede por el camino”, cuenta el británico como recoge tennis-tourtalk.com. “Ha tenido tremendos resultados en el pasado en París. Su nivel en las pistas bajo techo es excelente”, considera. No anda desencaminado Andy. Y es que Djokovic se ha llevado a sus vitrinas los últimos tres títulos individuales puestos en juego en el Palais Omnisport. Una racha de 15 victorias consecutivas en la capital francesa. ¿Su última derrota? Aquella famosa noche de Halloween con la máscara y su patinazo ante Sam Querrey, después de endosarle un 6-0 en el primer set.

En cualquier caso, Murray también sabe que hay muchas cosas que tiene en su mano. “Si continuo jugando como hasta ahora, tendré muchas opciones de avanzar unas cuantas rondas de nuevo. Eso es lo que está bajo mi control”, asegura aunque sabe que aun así, no depende solo de él. “Intentaré ganar todos mis partidos, pero incluso así, puede que no consiga el objetivo”, asume. El doble campeón de Wimbledon lleva largo tiempo ya detrás de este que sería el gran logro que le falta en su carrera después de haber ganado dos Wimbledon y la Copa Davis. Demasiado tiempo quizá a la sombra de Djokovic. Este parece que es su momento, pero Andy reconoce que dar el último salto es lo más arduo de toda la escalada en el ránking.
“El salto del número 2 al número 1 es el más complicado de todos”, subraya. “Pasar del 100º al 50º es mucho más fácil. Alcanzar el número 1 conlleva toda una temporada de trabajo, consistencia y victorias ante grandes jugadores. Me estoy acercando a ello y eso es muy positivo a estas alturas de mi carrera”, remarca el escocés. “La clasificación no engaña. En los últimos 4 ó 5 meses he jugado el mejor tenis de mi carrera”, asegura.

