Renzo Olivo, un pequeño gran valiente
Olivo, reciente ganador en Buenos Aires, se fue de Argentina a París con 12 años de edad para cumplir su sueño: ser tenista profesional. Lo está logrando.
Renzo Olivo está viviendo su mejor momento como tenista profesional. El argentino, de 24 años de edad, logró este fin de semana hacerse con el título de campeón en el Challenger de Buenos Aires después de levantar dos puntos de partido en contra frente a Leo Mayer (127º). En una final de infarto, el joven rosarino se impuso al más experimentado “Yacaré” por un resultado de 2-6, 7-6(3) y 7-6(3) en una batalla que se extendió hasta las 2 horas y 32 minutos de juego. Olivo, gracias a este triunfo, entre otras cosas, está recolectando la cosecha de años sembrando su futuro profesional.
Renzo es el tercero de cuatro hermanos. Nació el 15 de marzo de 1992 en Rosario, una ciudad al sureste de la provincia de Santa Fe. Se inició en el tenis en Argentina pero a los 12 años de edad decidió irse a vivir a Francia, a entrenar en la academia de Patrick Mouratoglou, actual coach de Serena Williams. “Me ofreció ir a la academia y bancarme (pagarme) todo. Mi papá no podía hacerlo más, era muy costoso para él”, explica Olivo cuando recuerda su infancia. “Era una oferta que tenía que aceptar”, añade el tenista.
Su sueño de dedicarse al mundo del tenis pasaba, en aquel entonces, por esa opción. “Vivir solo en Francia a esa edad fue una locura. Quizás ahora no lo haría”, recuerda. “Fue muy duro, sobre todo los 5 primeros meses. Me sentía solo, extrañaba y estaba triste, pero al mismo tiempo hacía lo que amaba, ese era mi entusiasmo. Fue una experiencia excelente, aprendí mucho, no solo en el tenis sino en la vida”, se sincera en declaraciones recogidas por ETQNV.

Y ahora, a finales de 2016, Renzo, ese tenista que según él mismo indica prefiera las canchas rápidas a las de tierra batida, está en el mejor momento de su vida: ya cuenta con dos títulos de Challenger en lo que va de temporada, cumplió con su objetivo de meterse entre los cien mejores del mundo (es el 87º, su mejor puesto histórico) y se ilusiona con lo que le puede venir en el 2017.
La temporada 2016 pudo llevarla a cabo con tranquilidad, en parte, gracias a lo ocurrido en el Australian Open. Allí consiguió el pase a la segunda ronda tras la fase previa y el cheque de 67.000 dólares australiano que recibió le sirvió de colchón para aguantar gran parte del año. Cuando le dieron el cheque, comentó: “En lo económico me sirve mucho, es un dinero que me ayuda para todo el año, para invertir en entrenadores”.

Olivo guardó el dinero, le reinvirtió en el tenis, en su carrera y en mejorar, y la jugada le salió bien. Empezó el año siendo el 174º del mundo, hoy está 87º. El pequeño valiente, que a los 12 años dejó su país y su familia para entrenar en otro continente, es una realidad del tenis argentino y apenas tiene 24 años de edad. Lo mejor le está por venir.