Rafa Nadal ya está dispuesto para empezar el verdadero torneo de Beijing donde se las verá con el búlgaro Grigor Dimitrov. Tras aplastar a Lorenzi, ha tenido que sudar algo más de lo esperado para doblegar al también zurdo Adrien Mannarino por 6-1 y 7-6(6). En la primera manga el balear mostró una versión magnífica, decidida y muy ofensiva. En la segunda sin embargo se atascó con muchos errores y vio como el francés reaccionaba tras verse 6-1 y 3-1 abajo. El croata Ivan Dodig ya había sido capaz en su día de voltear tal marcador para acabar ganándole la partida a Rafa. Esta vez no fue así y Nadal pudo atar la victoria en el desempate para llegar a la antepenúltima ronda del torneo.
Rafa Nadal iba literalmente a volar en este duelo de zurdos inédito en el circuito ATP. Al menos en el primer set. El de Manacor extendía las sensaciones tan positivas que había mostrado ante el italiano Paolo Lorenzi. Ante Mannarino, Rafa salió como un toro, traspasando la bola desde el arranque, demostrando quién mandaba. El francés apenas podía perseguir la pelota y devolverla a duras penas. Rafa jugaba con una alta intensidad y conectaba el golpe ganador cuando tenía al francés bien desplazado. Si a eso le sumamos un gran comportamiento con el saque, nos queda un primer set en el que Nadal fue netamente superior al tenista de Soizy.
Hasta 4 saques directos, muchos más ganadores que errores, un 100% de puntos ganados con el segundo y un 75% con el primero. Datos y hechos que asustan. Los ‘breaks’ fueron cayendo como la lluvia que arreciaba fuera del Estadio del Diamante de Beijing. Bajo techo Rafa se estaba mostrando invencible, con una confianza que amedrentaba a cualquiera. Un juego pudo hacer Mannarino en el primer set. El francés no estaba jugando mal, resistía las embestidas de la furia manacorí con buena actitud y paciencia, pero es que Nadal simplemente estaba con el modo ‘arrollar’ encendido. En menos de media hora, colocaba el 6-1 en el marcador de la central.
Se desvaneció en gran manera la inspiración para Nadal en el segundo set. Los errores no forzados comenzaban a caer con más asiduidad, mostrándose el Rafa más humano. Mannarino también contribuyó. Se movía con más alegría, pegaba con más confianza, jugando de tú a tú al balear. Una versión mucho más agresiva del francés con la que ponía en apuros al español. Mannarino tendría sus primeras bolas de ‘break’ en el tercer juego del set. La primera vio cómo se escapaba tras un pasante magnífico de Nadal con la derecha. La segunda fue más bien demérito suyo tirando un revés al pasillo.

Nadal en cambio no perdonaría y poco después sería él el que pondría tierra de por medio para colocar el 3-1 en el marcador y dejar muy tocado al galo. Pero el manacorí no era el mismo del primer set. Mannarino tampoco. El francés no tiró la toalla y defendió a capa y espada sus opciones para recuperar la desventaja y complicarle la existencia al cabeza de serie número dos del cuadro chino. Ambos gozarían de opciones para romperse más adelante el servicio. Ninguno llevó a buen puerto a esas chances. Mannarino mandaba más que Nadal, se atrevía más y era más incisivo con sus tiros. El español resistía con más oficio que brillantez, esa que sí tuvo en el inicio. La manga desembocaría finalmente en el desempate.
En el ‘tiebreak’, el francés pegó primero. Rafa seguía intermitente, concediendo valiosos puntos a su oponente. Un 2-0 de Mannarino sin embargo se tornaba en un 4-2 para Nadal merced a un ‘passing’ excelente de revés, que reactivaba al zurdo mallorquín. Una doble falta sin embargo frenaba su victoria en el segundo set. El desempate se encontraba con 5-5. Un momento realmente tenso. Rafa jugó perfecto ese punto con una derecha profunda y muy del primer set para colocarse con bola de partido. Mannarino, valiente y decidido, remató con un buen juego en la red el 6-6. Aquí llegó el punto de magia de Rafa que decidiría la manga y el partido en su favor. Jugada en la red en la que Mannarino tiene una volea para sentenciar a Nadal. El mallorquín se revuelve y con grandes reflejos le caza el golpe al galo para adivinárselo y mandar la pelota sin oposición al otro lado de la red. Bola de partido al saque que haría buena Nadal para un 6-1 y 7-6(6) con el que se cuela en los cuartos de final. No estará Lucas Pouille, su verdugo en Nueva York. Pero Grigor Dimitrov tampoco será precisamente pan comido para el español.

