El tenis femenino desprende su mejor definición contemporánea cuando la auténtica Petra Kvitova está en la pista. Potencia, fugacidad, acoso y derribo. La checa llegaba al Premier de Wuhan tras una temporada nefasta con muchas noticias negativas y pocas esperanzas en su raqueta. Sin embargo, la capital china ha presenciado el renacer de una jugadora capaz de arrasar a cualquiera que se le ponga por delante, como este mismo sábado ante Dominika Cibulkova (6-1, 6-1). Al más puro estilo de una apisonadora, la checa cerró con increíble maestría su primer título de la temporada en lo que significaba su primera final. Ha vuelto.
Y eso que de Cibulkova nunca te puedes fiar, mucho menos después del pedazo de calendario que se está marcando, cerrando incluso su regreso al top10. La eslovaca sabía que hoy la tarea sería una montaña rusa en la que, si no cogía la tendencia adecuada desde la primera curva, más tarde sería mucho más difícil enderezar el camino. Y lo inicios no pudieron ser peores, un 4-0 de salida para Kvitova donde el resultado era, curiosamente, lo menos importante. La forma en que la de Bilovec estaba pasando por encima de su rival era preocupantemente alarmante, hasta nos hizo recordar a aquella doble campeona de Wimbledon (2011, 2014) que nos prometió el cielo y se quedó jugueteando entre las nubes. Era Petra, la mujer que juega con un mazo en su derecha.
Con ese mazo y con muchas otras cosas más fue dirigiendo la final hacia su bando sin apenas pasar problemas. En ningún aspecto de su juego ni en ningún momento del partido. La paliza estaba siendo de antológica, extraño ante alguien de carácter extremadamente guerrillero como es Dominika. Pero hoy de poco servía la personalidad y las ganas, el tenis mandaba y de esto solo proponía Kvitova. Demoledora con el servicio y definitiva con su drive y su revés, no había por dónde cogerla. Daba hasta rabia pensar en el vacío que su vitrina había sufrido desde el mes de agosto de 2015 hasta hoy mismo. El tiempo que ha tardado Petra en firmar la 18ª corona de su carrera.
La cuestión es que al trofeo no se le pueden sumar más méritos. Triunfos ante Ostapenko, Svitolina, Kerber, Konta, Halep y Cibulkova. Tan solo la británica fue capaz de arañarle una manga. Rivales de enjundia en cada etapa y marcadores bárbaros para tratarse siempre de duelos entre figuras de élite. Pero no hubo color, era Kvitova contra el resto. La checa, como ya hiciera en 2014, se hace con el oro de Wuhan y reacciona más tarde que nunca en un curso profesional. Se queda rozando el top10 y aprieta un poco más la pelea en la Race. Por delante algo menos de dos meses para buscar dar la sorpresa, aunque tratándose de ella, nada sorprendería volver a verla levantando un trofeo.

