Este análisis seguramente os va a resultar curioso y algo extraño. Al contrario que en los análisis convencionales, no pondremos la lupa en las características técnicas (aunque alguna habrá, claro) sino en la característica que a un jugador amateur más le interesa a la hora de escoger su raqueta: las sensaciones que desprende al usarla.
Evidentemente, la raqueta de la que estamos hablando hoy es la nueva versión de la Wilson Pro Staff 97 RF Autograph, también conocida por el más cómodo nombre de Betterer, aunque hoy vamos a tratarla con extrema confianza (no creo que se ofenda) y la vamos a llamar... Betty. Como la mayoría ya sabéis, la Betty del 2016 es una reinterpretación de la rupturista y exitosa Betty original que Wilson sacó hace dos años basándose en el famoso "prototipo negro" que utilizó Roger Federer. A partir de ahora y para no liarnos, llamaremos Betty a la versión actual y Betty 2014 a su hermana mayor.

Primero, destaquemos el mayor factor diferenciador de esta raqueta con respecto a la mayoría de las raquetas que se encuentran a la venta: pesa 340 gramos sin encordar, lo que la sitúa definitivamente en la categoría de "raquetas muy pesadas". Esta característica es más destacable ya que, en los últimos años, las marcas fabricantes de raquetas están paulatinamente eliminando de sus catálogos las raquetas de mayor peso. Se está llegando al punto de que, para los que usamos raquetas pesadas, conseguir raquetas de más de 315 gramos se está convirtiendo en todo un reto ya que cada vez quedan menos. Así que tener la posibilidad de analizar una raqueta de 340 gramos sin encordar y 360 encordada es un placer que me temo tiene fecha de caducidad ya que el mercado se mueve en la dirección opuesta.
Una vez desempaquetada la Betty, resulta evidente que el diseño luce incluso mejor que en las fotos promocionales (donde ya lucía bastante bien); la raqueta es muy aparente. Federer dice en su video de presentación que pretendía que el paintjob fuese elegante como un smoking. Hombre, la cosa no llega a tanto, pero sin duda tiene mucha presencia y el detalle más discutible a priori del diseño que era el hecho de tener la cara del astro suizo serigrafiada en el interior del marco no se ve tan hortera como pintaba en las fotos. En las partes gris oscuro el nuevo material da una sensación “gomosa” muy agradable al tacto y, a la hora de apoyar la raqueta en la otra mano, resulta sumamente cómoda. Es la primera raqueta que probamos que tiene esta característica, aunque me atrevo a pronosticar que no será la última. Si a los usuarios nos gusta (que lo hará) seguro que empieza a ser un acabado más habitual. El problema que puede surgir con el material es que es sumamente sensible a los golpes: cualquier impacto queda marcado; y, en una raqueta mayormente oscura como esta, se nota bastante. Si queréis mantener la raqueta como el primer día me temo que lo tenéis difícil a no ser que juguéis con sumo cuidado. Aunque esa no es la idea, ¿verdad?
La sensación en mano de Betty es que resulta más ligera de lo que su peso (360 gramos encordada, ¿os acordáis?) y su balance (30,5 cm.) indican. Ahí ya te das cuenta de que la sensación no es la misma que la de la 2014. Es más, cuando te pones a golpear su cabeza resulta más sencilla de mover que la de su hermana mayor (en argot: es menos "cabezona") y es todavía más potente; eso, en principio, no tiene sentido ya que las características de ambas versiones son idénticas. Comparando minuciosamente ambas raquetas encontramos únicamente una única diferencia externa: la empuñadura es ligeramente más gruesa. Después de medir perímetros y comparar empuñaduras nuestra sensación es que la empuñadura de la Betty se parece más a la de su madre la mítica Pro Staff 90 que a la de su hermana pequeña la 2014. Tened en cuenta que estamos hablando de una sutil diferencia de unos milímetros y las empuñaduras van variando ligeramente con el uso, pero esa es la sensación que tenemos en primera instancia. Si os animáis a comprar una Betty y os gustan las empuñaduras finas, es probable que para sentiros cómodos con ella tengáis que pedir una talla de grip por debajo de lo que acostumbráis. Incluso si venís de la Betty 2014.

La Betty sigue siendo una raqueta que te premia si la tratas con cariño y te castiga duramente si no lo haces. Sin duda conserva todo su carácter. Si armas con tiempo el golpe y dejas suelto el brazo te da toda la potencia y el control que necesitas (incluso un poco más en ocasiones, encontrando a menudo winners en golpes de transición), no en vano tiene un patrón abierto pero no exageradamente (16x19) lo cual le aporta mucha potencia pero sin olvidar el contar con el control necesario para controlar toda esa potencia. Ese clásico "la raqueta juega sola" que tantas veces se escucha en los clubes se aproxima mucho a la sensación de la que os hablo. No tienes que hacer nada especial con ella. Irte a lo básico: armar y pegar; sin darle demasiada intención a los golpes ni forzar el golpeo. Pero, ay, si te cansas y bajas la intensidad o se te encoge el brazo (y aparece la consabida y odiada "mano de madera") o intentas modificar un golpe a última hora la raqueta te mirará con desdén (te costará resistirte a mirar la cara de Roger del marco para ver si frunce el ceño con gesto de desaprobación) y mandará la bola al clavo o a la grada. Aunque ese sería un mal menor; recordemos de nuevo que la raqueta tiene un peso considerable, si no estás preparado técnica y/o físicamente para manejarla correctamente es probable que más que una raqueta hayas adquirido una epicondilitis ("codo de tenista" para los amigos). Esto es como comprarse un Ferrari: tenéis que tener muy claro que estáis listos para manejarla. Dicho esto, a no ser que ya conozcáis la 2014, os recomendamos encarecidamente que intentéis que alguien os preste la raqueta unas cuantas horas antes de tomar la decisión sobre su compra para que lo tengáis totalmente claro. No es una raqueta que pueda utilizar todo el mundo.
Ese punto tan conseguido entre potencia y control la hacen una raqueta adecuada para casi cualquier tipo de jugador. Aunque como la raqueta es tan "pegadora" es probable que los jugadores que tengáis un superliftado (para entendernos, un poco a lo Rafa Nadal: subiendo bastante la mano en el golpeo) no os encontréis cómodos con ella (yo en vuestro lugar buscaría por las tiendas las últimas unidades de la difunta pero maravillosa Wilson Six.One 95 16x18. Es probable que se pueda adaptar mejor a vuestro tipo de juego); pero a los jugadores que paséis la mano con decisión, tanto si vuestro golpeo es plano como liftado o si sois jugadores de fondo o voleadores puros... la Betty os va a encantar.

Resumiendo: los ingenieros de Wilson han conseguido algo que parecía imposible como otorgarle a la Betty un grado más de potencia con respecto a su versión del 2014 haciéndola menos "cabezona". La nueva Betty sigue siendo una raqueta poderosa, fiable y versátil apta para todo aquel que pueda dominar una raqueta de este peso. Y no hay que olvidar el (pequeño, diminuto) detalle de que es, probablemente, la última raqueta que veamos empuñando a un mito como Roger Federer en activo (creedme, me ha dolido escribirlo tanto como a vosotros leerlo. Ains). Seguramente estemos hablando de una raqueta histórica.
Ahora me dejo de rollos y me voy a lo interesante: "OK, NiKLo, ya entendimos que la raqueta está muy chula, pero... ¿Cómo conseguimos una?". Pues, si no habéis pasado todavía, haced click aquí.
Espero que os haya esclarecido un poco lo que podéis esperar de la nueva raqueta del maestro Federer. Si tenéis cualquier duda o pregunta al respecto, no dudéis en dejarla en los comentarios. ¡Nos vemos en el siguiente análisis!
* La raqueta Pro Staff 97 RF Autograph y el cordaje Luxilon Adrenaline que se han utilizado para el análisis han sido cedidos por Wilson.
* El autor quiere agradecer a Noly Cores y a Diego Sirgo (orgullosos poseedores de la Betty 2014) su indispensable ayuda.

