A Murray se le atraganta la perita en dulce

Mucho sudor le costó a Andy Murray superar la resistencia del veterano italiano Paolo Lorenzi en la tercera ronda del US Open. El británico se impuso en cuatro mangas.

Rubén Pérez Serrano | 4 Sep 2016 | 00.58
twitter tiktok instagram instagram Comentarios
Preferir Puntodebreak en Google
En Puntodebreak encontrarás toda la actualidad y noticias de tenis, así como fotos de tenistas e información de los torneos ATP y WTA como los Grand Slam y Copa Davis.
En Puntodebreak encontrarás toda la actualidad y noticias de tenis, así como fotos de tenistas e información de los torneos ATP y WTA como los Grand Slam y Copa Davis.

Streaming French Open en directo
🎾 Jacob Fearnley vs Juan Manuel Cerundolo
  1. Entra aquí y regístrate en Bet365
  2. Haz tu primer depósito de mínimo 5 €
  3. Entra en la sección «Directo» y ve todos los partidos
Ver partido en Bet365

Andy Murray superó un escollo más en su camino hacia su segundo título en Nueva York. La que parecía que iba a ser la gran perita en dulce del escocés en su periplo por el torneo se le atragantó en exceso. Paolo Lorenzi le puso al segundo favorito del cuadro las cosas muy difíciles, librando una batalla a cara de perro, llegando a desesperar al de Dunblane. Murray logró imponerse tras más de 3 horas de juego por 7-6(4), 5-7, 6-1 y 6-2 para meterse en los octavos de final del torneo.

Lorenzi en tercera ronda podría parecer a simple vista una perita en dulce para Andy Murray, un regalo de camino hacia los octavos. Pero nada de eso. El lobo iba vestido de corderito. El veterano italiano, número 1 en estos momentos del tenis transalpino, iba a la central con ganas de guerra. Y eso es lo que iba a tener el partido. Mucha guerra. Murray evidenció pronto que no se sentía cómodo con el ritmo que ponía el italiano. Parapetado en el fondo de pista, el romano pasaba bolas, corría de tras de la bola sin descanso sin importarle el desgaste. No hay que olvidar que venía de jugar cinco horas ante el francés Gilles Simon.

Murray jugaba con ese tono apático que tantas y tantas veces se ha visto del escocés. Bastantes errores a la hora de cerrar jugadas que entrecortaban mucho el transcurso del partido. Con 3-2, se le presentaban hasta cuatro bolas de rotura que venían a desatascar el choque en su favor. Las desperdiciaba todas con bastante culpa suya y poco de mérito por parte de Lorenzi. El italiano salía vivo y después iba a ser él el que gozaría de una opción de rotura. Y sorprendentemente, la iba a aprovechar agradeciendo más y más errores de un Murray muy gris. Estando contra las cuerdas, el segundo favorito del cuadro espabilaba y recuperaba la desventaja aunque hay que decir que tremendamente ayudado por Lorenzi, que a la hora de la verdad se arrugaba en exceso, errando todo lo que no había errado hasta el momento. La solución al primer set estaría en el desempate. Allí, Murray sacaría el mazo y castigaría con contundencia al italiano para imponerse por 7 puntos a 4 y hacerse con el primer parcial en 1 hora exacta de juego.

¿Inyección de moral para Murray? ¿El hundimiento de Lorenzi? Otro día. El italiano, incansable, seguía ahí, luchando por cada bola. El escocés, en su línea de juego deprimido, pobre y sin chispa. El guion iba a ser muy parecido al del primer set. Lorenzi se escapaba hasta llegar al 5-2. Murray despertaba ligeramente, el italiano se encogía y de nuevo igualdad en el marcador. Lo que parecía una nueva demostración de escapismo por parte del brtánico, le iba a salir mal esta vez. Se quemaría. Al borde del tiebreak, Lorenzi rompía el saque de Murray que tiraba la última derecha lejos, muy lejos de donde debería. 'Well', profería irónicamente desde su asiento Murray. Very well, incluso siendo más irónicos. La versión más apagada del número 2. Meritazo del italiano, súper competitivo y ambicioso.

Todo tiene un límite. Y el límite de Lorenzi empezó a vislumbrarse en el arranque del tercer set. No se defendía igual de bien, Murray en cambio metía una marcha más, algo propio de un gran campeón. El italiano pinchaba y Andy se marchaba con celeridad en el marcador. Ahora sí aprovechaba sin dudar las bolas de break y no concedía ni siquiera una al de Roma. Por 6-2 y en poco más de media hora Murray volvía a coger aire y mandaba por 2 sets a 1.

No cambiaría mucho la tónica en el cuarto. La capacidad de reacción del italiano no era la misma que en el segundo set. Volvía a ceder su saque en el juego inicial de la manga. Pero no lo recuperaría como antes. Dispondría más adelante de bolas de break para rehacerse, pero Murray las salvaba, algo que no había pasado en todo el partido. El escocés incansable seguía su trabajo, con luces y con sombras, pero sin detenerse. Sin lugar a dudas que no estaba siendo su mejor partido, pero estaba sabiendo aceptar la dura batalla planteada por Lorenzi. Murray era dueño y señor de los peloteos y el italiano cada vez recuperaba menos jugadas. La gasolina se acababa lentamente para él. Tras más de 3 horas de partido, el escocés cerraba al resto colocando un 6-2 en el cuarto set. Completaba así una tarde bastante más movidita de lo esperado, ante un rival muy motivado y tremendamente peleón que a pesar de la derrota salió por la puerta grande de la Arthur Ashe.