Rafael Nadal está con su característico hambre de gloria y con ganas de volver a disfrutar dentro de los terrenos de juego. Quiere mirar hacia delante y olvidar las lesiones y penurias que pasó durante los últimos meses por culpa de su muñeca izquierda. Tras unos Juegos Olímpicos más que satisfactorios, con una buena actuación en individuales y la medalla de oro en los dobles junto a Marc López, Nadal ya está en Nueva York preparando el asalto al US Open, donde quiere volver a hacer ruido, llegar a la segunda semana y sentir que puede estar peleando nuevamente contra los mejores jugadores del planeta.
A pesar de la adrenalina, el propio balear es el que pone un poco de freno a las expectativas y confiesa que todavía no puede pegar al 100% la derecha, ya que para que esto suceda necesita “recuperar la confianza y que pasen semanas de jugar sin dolor, cosa que todavía no ha ocurrido”.
Sin embargo, y pese a experimentar molestias, la buena noticia es que “la muñeca está bien”, agrega Rafael en declaraciones a El Español. “He aguantado muchísimas horas de juego. Con molestias, pero al menos no han ido a más”. Nadal es consciente que va seguir sintiendo pequeños dolores que lo limitan, pero también admite que “si no van a más la lesión está en el proceso adecuado”.

De hecho, el propio tenista cree que si, a día de hoy, alguien lo viera jugar sin saber su estado físico ni por lo que ha pasado, apenas notaría diferencia a la hora de ejecutar su golpe más determinante, la derecha. Un hecho que se podría catalogar como algo extraordinario y positivo, ya que la lesión y el proceso de recuperación por el cual pasó fue de extrema delicadeza y pudo evitar el quirófano. “La lesión que he tenido es una lesión muy complicada y delicada. Hay dos caminos con esta lesión: o se cura de la manera conservadora o se tiene que operar. De momento, las cosas parece que han ido por el camino adecuado, pero de la misma manera podrían haber ido por un camino diferente y tendría que haber parado y operarme”.
Pero nada de esto pasó. Nadal se recuperó de forma natural, optó por competir cuando los médicos le dieron el alta y poco a poco va agarrando la forma física y tenística nuevamente. Tras más de dos meses sin pisar un terreno de juego de forma oficial, reapareció en los Juegos Olímpicos disputando los individuales y dobles, y la consecuente maratón de partidos que lo obligaron a estar más de 23 horas en pista en apenas una semana. “Me he pegado una paliza importante en Río de Janeiro, tanto mental como física”, explica el 14 veces campeón de Grand Slam, quien la semana posterior a los Juegos, cedió en tercera ronda del Masters 1.000 de Cincinnati ante Borna Coric.

Nadal pagó el cansancio acumulado en Brasil, per tenía claro que no se iba a volver a Mallorca. Él quería competir y morir de pie en la cancha. “Necesito entrenar y me apetece hacerlo, estar entrenando y compitiendo. Creo que es lo que necesito en este momento”, confesó el zurdo, quien no solo sintió cansancio sino también “sensaciones corporales desagradables”. “Las sensaciones han sido desagradables: me dolía un poco el codo, también el hombro… ha habido un cambio de bolas de Río a Cincinnati y eso nunca ayuda. Y más cuando vienes al límite físicamente (...) Era consciente de que llegaba a Cincinnati en una situación complicada…”.
Pero para alegría suya, de los aficionados y para temor del circuito, Nadal está compitiendo nuevamente con la ilusión de un chico. “Una vez recuperado físicamente de los Juegos Olímpicos soy consciente de algo: tengo muchas ganas de volver a competir. Me siento competitivo de nuevo. Tengo muchas ganas de jugar y de disfrutar en la pista”.

Por último, Rafael quiso explicar qué significa para él ganar la medalla de oro en dobles en unos Juegos Olímpicos y comentó que ni mucho menos está a la altura de un Grand Slam. “La medalla de oro está a la altura de un torneo individual grande. No estoy diciendo un Grand Slam, porque no es así ni mucho menos, pero sí de un torneo individual grande”. Eso sí, explicó que, según él, “los Juegos es lo que más se acerca a un Grand Slam para un jugador de tenis” ya que “es el evento más importante del mundo del deporte y además es el evento más complicado de ganar porque en la carrera de un tenista hay muy pocas oportunidades de hacerlo”.
Tokyo 2020 todavía queda a años luz en la mente de Nadal y todavía no sabe si los jugará o no. Lo que tiene claro es que, siendo fiel a su estilo, va partido a partido y semana a semana. De momento, tiene un objetivo claro: el US Open, que arranca el próximo lunes y luego, como él mismo supone, la eliminatoria de Copa Davis contra India en Nueva Delhi. Nadal está de vuelta para morder.

