El sueño de la undécima final de Wimbledon para Roger Federer se esfumó tras perder ese cuarto set que parecía que el suizo iba a llevar al desempate. Con 40-0 y saque, el suizo se lió de forma inexplicable y acabó perdiendo ese juego y no encontró la forma de remontar y encontrar la estabilidad mental y física para afrontar el quinto set. Pasó por sala de prensa y Roger se mostró dolido por la derrota y dejó alguna preocupación en el aire por su rodilla izquierda tras esa caída en la última manga.
"Tuve muchas oportunidades en el cuarto set pero no pude convertirlas", comenzó diciendo Roger, con rostro serio. "Él sacó muy bien, hizo un gran trabajo. Es una decepción para mí", agregó. El suizo no ve demasiadas diferencias entre este Raonic y el de hace unos meses, sin McEnroe. "Sigue siendo un gran jugador. Me jugó igual en Brisbane, yendo a por los saques y fuerte con su derecha. No veo una gran diferencia, sólo que ahora él cree más en sí mismo", comentaba sobre el canadiense.
Sobre el famoso juego que perdió a su servicio con 5-6 abajo en el cuarto set, cuando iba 40-0, Federer no entiende todavía qué pasó. "No lo sé, algo fue mal, no sé el qué. No me puedo creer esas dos dobles faltas seguidas... Inexplicable para mí. Estoy muy triste y enfadado conmigo mismo porque no debería nunca dejarle conseguir el set así de fácil. Él se lo ganó, se lo mereció al final, pero le permití demasiado entrar en ese juego. Sé que es muy bueno en los tiebreaks, pero me hubiera gustado haberle hecho luchar más", admite contrariado.
"Siempre ha sido mi sueño ganar el octavo título aquí, pero no es la única razón por la que sigo jugando al tenis. Wimbledon es importante, pero no lo es todo. Hay muchas otras cosas que me gustaría lograr además de Wimbledon", confiesa el suizo, que saca algo en positivo de su torneo. "Mi partido hoy y el anterior ante Cilic me hace darme cuenta que estoy mejor y más fuerte físicamente de lo que pensaba", revela, aunque sí que deja algunas dudas sobre su rodilla en esa caída que tuvo en el quinto set. "Espero no haberme hecho daño. Veremos cómo me levanto mañana".
Una vez más, Federer recordó a los periodistas presentes que le preguntaban sobre si este sería su último Wimbledon y si su saludo final a la grada sonaba a despedida. "Sólo para que quede claro, era un mensaje de agradecimiento por su apoyo durante todo el torneo. No era un adiós, espero estar de vuelta en este estadio", aseguró.

