Es recurrente hablar de la transformación de la hierba y la similar velocidad de todas las superficies cuando Wimbledon entra en escena. Es el césped la superficie natural más longeva y también la que históricamente más velocidad ha preservado hasta la entrada del nuevo siglo. El analista de estadísticas oficial de la ATP, Craig O'Shannessy, ha concedido una entrevista a la revista Forbes, en la que explica y detalla esta situación, de la que se extrae que hasta en la construcción y duración de los puntos, las superficies están ajustadísimas entre sí.
"Debemos arrojar por la ventana esa idea romántica que teníamos sobre lo que es una pista de hierba", comenta contundentemente O'Shannessy sobre el mundo del tenis actual. "Una cancha de césped es hoy día, esencialmente, una pista dura."

"Estas cifras nos muestran que en Wimbledon no hay casi ninguna diferencia con cómo se construye un punto en sus pistas con respecto a un punto en canchas duras. Tiene un aspecto diferente, te sientes diferente, y sí, te tienes que mover de un modo un poco diferente, pero la estructura del punto es idéntica".
"La brecha es un poco más grande en las mujeres debido a que la velocidad media del primer servicio no es tan dominante". En Wimbledon, el 68% de los puntos del cuadro femenino en la primera semana se sucedieron en la gama 0-4 tiros, frente a un 66% en el Abierto de los Estados Unidos y 64% en la arcilla de Roland Garros.

"Los malos botes se han eliminado, las pistas de hierba son ahora de una uniformidad total; la preparación de las pistas es tan inmaculada que ahora se comporta exactamente igual que una pista dura". Como ejemplo gráfico de esa transformación: Federer ganó Wimbledon en 2003, haciendo saque y volea en el 48% de los puntos con su servicio. En 2012, cuando ganó su séptimo título, ese porcentaje se había reducido al 9%.

