Tara Moore, objetivo cumplido
La británica logró ayer en Wimbledon su primera victoria en Grand Slam. “Esta noche cenaré fuera”, confesó al descubrir las 50.000£ que le correspondían.
¿Quién es Tara Moore? Para muchos, una completa desconocida. Una jugadora oculta durante toda la temporada pero con ganas de liarla cada vez que se abre la gira de hierba. Nacida en Hong Kong hace 23 años pero con pasaporte inglés, esta tenista de 163cm de altura y actualmente 227 en el ranking se crió desde pequeña en Estados Unidos en las filas de la Academia de Nick Bolletieri. Ya es un comienzo esperanzador. Durante su época junior resultó ser una de las grandes perlas por explotar, aunque ya sabemos lo duro que es dar el salto al profesionalismo. Ayer, en Wimbledon, la de Reino Unido lograba su primera victoria en Grand Slam. Esta es su historia.
Moore es una jugadora atípica pero tremendamente competitiva. Su baja estatura y sus rasgos orientales evidencian sus raíces más profundas, directamente desde Hong Kong. Aunque es viéndola jugar cuando descubres la amalgama de tintes que acumula en su raqueta. Carácter americano, pulimentado en las bases de la Academia Bolletieri, pero personalidad británica hasta el último suspiro de cada encuentro, incluida la entrevista a pie de pista. Jugadora de fondo, trabajadora, incansable, funcionando bien de revés y mejor de derecha. El saque mejor nos lo saltamos, aunque de vez en cuando te sorprende con un ace.
Ayer ante Van Uytvanck, por ejemplo, solamente conectó un saque directo, aunque suficiente para aniquilar a la belga en una hora y doce minutos (6-3, 6-2). Hasta se animó a visitar la red en doce ocasiones, volviendo en diez de ellas con el punto en su poder. Su algoritmo dice que es la jugadora perfecta para gobernar en arcilla, aunque la Federación Británica tenía el sueño de verla triunfando en Wimbledon. Y por fin lo ha conseguido. Con una wildcard en su maleta, tanto en 2013 como en 2014, la de Hong Kong todavía no sabía lo que era ganar en Grand Slam. Objetivo cumplido. De momento sigue sin conocer los otros tres grandes templos del circuito. Aunque el cuarto, el de su casa, ya pudo quitarse la espina de verla celebrando un triunfo.
“Esta noche cenaré fuera”, admitió Moore con una sonrisa al informarle de que le correspondían 50.000£ por avanzar hasta segunda ronda, el doble de todo lo que había ganado hasta ahora en 2016. Y eso que ya había brillado en semanas anteriores, alcanzando final en el ITF de Eastbourne y pisando los cuartos de final en el WTA de Nottingham. Todo sobre hierba, claro. “Tengo una buena sensación dentro de mí, espero poder mantenerla de aquí hacia delante”, señaló la jugadora que mañana, si la lluvia lo permite, se enfrentará a Svetlana Kuznetsova, cabeza de serie número 13.
Su camino, no vamos a negarlo, se complica mucho con la rusa en el camino, aunque Tara sueña con seguir dando pasos por el pasto londinense, negándose a desaparecer hasta que pasen de nuevo doce meses. Un triunfo, el que sería el mejor de su carrera, la colocaría cerca de las 160 mejores del ranking, logrando así su mejor clasificación. Juega en casa, viene con confianza y no tiene nada que perder. ¿Se imaginan la sorpresa?