Quién le iba a decir a Florian Mayer que el pasado fin de semana de junio tendría el mayor éxito deportivo de su carrera. Quién le iba a comentar que después de estar años arrastrando molestias físicas volvería a sentir el triunfo del éxito. O quién sería el atrevido que predeciría que subiría 112 escalones en el ranking mundial para volver a meterse entre los 100 mejores del mundo dos años más tarde.
Si alguien lo dijo, ya puede jugar a la lotería, pero lo más probable es que ni el propio Mayer se visualizara a él mismo levantando el título de campeón en el ATP 500 de Halle, tras vencer a Alexander Zverev por un marcador de 6-2, 5-7 y 6-3 en una hora y 55 minutos. Florian terminó con lágrimas en los ojos incrédulo de coronarse, bajo todo pronóstico, en su país por primera vez.
Entró al cuadro principal con ranking protegido (comenzó el mes de junio siendo el 226º del mundo) y acabó la semana como el máximo protagonista del torneo. “Es la victoria más importante de mi carrera. Ganar un torneo ATP 500, sobre césped, en Halle... ¿Usted ha visto la lista de campeones de este torneo? Ahora mi nombre está junto a ellos, todavía no lo puedo creer”, comentaba el germano, que se une a los honoríficos que ganan como Roger Federer, Tommy Haas, Lleyton Hewitt o Tomas Berdych entre otros.

Hasta hace unas semanas, Mayer estaba fuera de los 200 mejores del mundo, tirando de Challegers y entrando a los ATP 250 que se le permitía por ranking protegido. Estuvo apartado varios meses del circuito debido a una lesión intermitente en uno de los tendones de su aductor derecho. “Después de estar tantos meses sin jugar, este momento se convierte en algo muy especial. Es un gran regreso, al top-100 incluido. Ahora podré incluso programar mi calendario para disputar torneos importantes”.
Y es que Mayer ahora es el 80º del ranking, ya tiene en su haber un ATP 500 y vuelve a demostrar que la hierba es un territorio proclive para los jugadores diferentes. Él, con sus slices, sus golpes rústicos y sus impredecibles tiros, lo es con creces. A sus 32 años renace un tenista con un mensaje contundente, la fortuna le sonríe a los valientes. Él luchó por continuar jugando al tenis y le llegó la recompensa.

