Rafael Nadal tuvo un debut plácido en Roland Garros. Casi como si de un entreno se tratara, el mallorquín apenas necesitó de una hora y 20 minutos para deshacerse del sacador Sam Groth por un triple 6-1. Un Nadal muy serio al resto, le encontró las cosquillas una y otra vez al australiano con bolas bajas a los pies, acabando por desesperarle y hacerle perder los nervios en más de una ocasión sin poder ver la manera de hacer daño al español.
Groth empezó ya desde los primeros puntos a dar muestras de lo que le esperaba a Rafa: saquetazos a más de 200 km/h y subidas a la red. El día estaba nublado y la bola, por tanto, muy pesada, pero eso no evitó que Nadal tuviera ya en el segundo juego al resto varias bolas de break. La táctica de Rafa era la de tirar bolas a los pies del australiano, sobre todo con segundos saques, algo que el español realizaba a la perfección. Groth sufría muchísimo hasta el punto que debía jugarse sus segundos servicios, cometiendo excesivas dobles faltas. El primer set tuvo tan poca historia que no duró ni 25 minutos, con un Nadal muy concentrado y un Groth desquiciado, sin entrarle el primer saque ni consiguiendo devolver las bolas que Nadal le ponía a sus pies.

De haberse dado este enfrentamiento en la primera ronda de Wimbledon, la historia hubiera sido muy diferente probablemente. El juego del australiano no terminaba de hacerle demasiado daño a Nadal, sobre todo por no estar muy fino al saque. Si tu mejor golpe es el saque y no consigues un alto porcentaje de primeros, ante un jugador como Rafa en tierra, estás muerto.
A Nadal le bastaba con poner la bola en juego para poner en problemas a Sam. El australiano se ponía demasiado nervioso y quería terminar los puntos por la vía rápida, lo que le hacía cometer infinidad de errores. La cosa iba tan rápida que casi si ibas un momento a la cocina o al baño podías perderte un par de breaks más de un Rafa que cerraba el segundo set en todavía menos tiempo que el anterior.
La táctica del australiano estaba claro que no era la más apropiada para enfrentar a Rafa en tierra batida pero estaba tan frustrado que eso no le dejaba la posibilidad de contemplar otro tipo de juego o permanecer algo más calmado para poder meter más primeros sin necesidad de sacar a 230 cada vez, intentando quizá bajar un poco la velocidad para asegurar algo más el saque, pero no había manera. Groth seguía jugándose hasta los segundos servicios y no se cortaba en exclamar en alto un "Get out of town!", cuando veía que no encadenaba más de dos puntos seguidos.
Para Groth jugar en tierra era casi como si a los demás le pusieran a jugar sobre suelo recién fregado. Los puntos seguían cayendo en su grandísima mayoría en el saco del español que le salía todo, hasta las bolas que tocaban en la red. El australiano no veía la hora de que el partido acabara y para cuando Rafa le clavó una gran Willy supo que hoy definitivamente no era su día.
Cuando te sale todo, te sale todo. pic.twitter.com/vtdOpPJ0rW
— Reacciones Tenis (@ReaccionesATP) 24 de mayo de 2016
En la previa, Rafa temía enfrentarse al cañón del australiano pero quién acabó siendo el cañón fue él que avanzó de ronda a ritmo meteórico. En la siguiente ronda, Nadal se enfrentará a Bagnis o De Schepper.

