El tenis es un deporte mental. De esto pueden dar fe la mayoría -por no decir todos- los jugadores del circuito profesional. Uno de los ejemplos es el argentino Marco Trungelliti, quien en la jornada del lunes consiguió el mejor triunfo de su carrera al vencer en la primera ronda de Roland Garros al ex campeón del US Open, Marin Cilic.
"Es un gran momento para mí, porque es mi primera victoria ante un rival de su nivel, pero también sé que la realidad está a la vuelta de la esquina. El miércoles ya tengo otro partido y quiero seguir concentrado en el torneo”, confesó el argentino en declaraciones recogidas por Canchallena. Trungelliti está satisfecho por “haber podido mantener el juego durante un tiempo que no estaba acostumbrado”. Normal, es el 166º del mundo y apenas jugó 3 partidos al mejor de cinco sets en su vida.
El santafesino de 26 años destacó la importancia de contar con un psicólogo. “Antes no creía en ellos, pero llegó un momento de mi vida tenística, a fines de 2013, que me sentía vacío, y tampoco había resultados. Me enseñó a ver los caminos de manera distinta y eso me ayudó a abrir muchas puertas, y también en una cancha de tenis. Si bien tomó su tiempo para que funcione, siento que hubo un cambio importante", explicó sobre su evidente evolución.

Como suele pasar en el deporte y en la vida misma, en ocasiones, los cambios importantes llegan por el hecho de estar hundido. "Llegué a eso porque sentí que en un momento toqué fondo, no me sentía bien dentro de una cancha, pero ahora mostré cómo puedo jugar".
Trungelliti explotaba de felicidad al haber tumbado a un ganador de Grand Slam como el croata. “¿Un sueño? Lo que puedo decir es que estoy muy feliz, pero si me pongo a pensar en lo que he hecho, en que estoy aquí rodeado de periodistas, en una sala de prensa, donde nunca estuve, siento que pronto me pondrán en mi sitio”.

A pesar de su ‘autoadvertencia’, el argentino se ve con chances de seguir pasando obstáculos en París. "Quiero llegar a tercera ronda, y si puedo ir más lejos, mejor, no me quiero limitar".
El hombre que pegó el bombazo del lunes en Roland Garros no compite por el dinero, busca la gloria deportiva. “Tener como objetivo el dinero no sirve, porque se pierde la noción del deporte", reflexiona. El miércoles chocará con Albert Ramos y, aunque no lo tenga como objetivo prioritario, ya se aseguró un cheque de 60.000 euros.

