Andy es precisamente el nombre del último número 1 que gobernó el circuito antes de la aparición de Roger Federer, Rafael Nadal y Novak Djokovic. Fue hace más de 13 años, en noviembre de 2003, cuando Roddick recuperaba el número 1 para Estados Unidos. Desde ahí, Roger y Rafa se fueron alternando en la cima hasta que Djokovic apareció para discutir a tres bandas el cetro del tenis. El serbio, que acumula ya más de 200 semanas como líder del ranking, no abandona tal condición desde el 7 de julio de 2014. Cumplirá dos años consecutivos ininterrumpidos en lo más alto, lo que hace pensar en quien será el próximo número 1 que no sea ninguno de esos tres.
En ese paulatino traspaso de poderes entre jugadores, se fue colando Andy Murray, quien atraviesa uno de los mejores momentos de su carrera, brillando por fin en todas las superficies, siendo padre y realzando su nombre como candidato a la victoria en París. Teniendo en cuenta que para discutir el número 1 en esta época la juventud y la energía pesan algo menos en la ecuación, necesitándose altas dosis de experiencia, resistencia física, consistencia en el juego y un proceso de tiempo para conseguirlo, el jugador más preparado para ser un nuevo número 1 parece el escocés.

A su favor juega lo justamente mencionado: lleva más de 10 años en el circuito, su curriculum avala su trayectoria, labrada año a año entre los mejores, y ser el líder de la clasificación cerraría el círculo de los cuatro mejores jugadores de la última década como premio a la persistencia. Sin duda le ha faltado un poco de todo lo que han hecho del Big 3 las leyendas que ya son pero si alguien está preparado, si alguien ha estado preparado para colarse es el vigente campeón olímpico.
Desde que se formó la Era Open y comenzó a registrarse el ranking no hay jugador con tantos méritos como Murray sin haber sido número 1. Más de 30 títulos, doble campeón de Grand Slam, campeón de Copa Davis, Medalla de Oro en los Juegos de Londres de 2012 y siete veces finalista de Slam. Seguramente sea por tanto el mejor no número 1 que ha tenido el tenis moderno si valoramos títulos, calidad de los mismos, semanas en el top-4 y tiempo entre los mejores.

El gran handicap que juega en su contra: ningún número 1 lo fue por primera vez con tanta edad desde que se registra tal mérito. Ninguno de los 25 hombres que coparon el ranking desde 1973 lo fue por vez primera a los 29 años, una edad que puede dejar al escocés al borde del cambio generacional que le aprte de heredar algún día el trono que hoy ocupa con total vigencia Novak Djokovic. Si bien su carrera aún tiene por delante años de plenitud y garantía, puede que el tiempo haya pasado para Andy.

