No es un secreto que el comportamiento y temperamento de Andy Murray sobre las pistas de tenis y durante toda su carrera transmite un punto excesivo de negatividad y susceptibilidad. Son comunes sus continuos gestos, gritos, expresiones de enfado, mal humor o lenguaje corporal decaído. Uno de sus antiguos entrenadores, en conversación con The Daily Mail, cree que esto es algo que aceptó desde el primer momento que trabajó con el escocés. Andy ya no va a cambiar su actitud.
La derrota ante Grigor Dimitrov en Miami trajo consigo una rotura de raqueta y un intrigante cambio de asiento de Amelie Mauresmo durante el encuentro, decisión argumentada con una mejora de su concentración en el partido. Una situación que ha tenido episodios similares, como cuando en el pasado ATP World Tour Finals, su equipo se situó mucho más arriba en la grada que de costumbre.
Murray se ha mostrado especialmente negativo e irascible en los últimos torneos. Para Mark Petchey, que trabajó con el británico cuando Andy era muy joven y con quien alcanzó el top-50, su carácter ya no va a cambiar. "Él es así y ya no va a cambiar; es lo que lo convierte en el jugador que es. Es su manera de actuar. No creo que vaya a cambiar, incluso si sus entrenadores piensan que podría jugar mejor con otrs actitud. Él va a hacer lo que siente que es correcto. Hablamos de ello cuando lo entrené, pero no le importa mi postura. Es su decisión. Él tiene que jugar como quiere jugar. Tú puedes tener tu punto de vista, pero es su juego y su temperamento".

Para Petchey, ver a Mauresmo alejada del box principal, fue extraño. "Que Amelie estuviera sentada en otro sitio fue un poco sorprendente, no hay duda de eso. Andy tiene que averiguar lo que funciona mejor para él. Obviamente, es algo que tiene que ser mirado en el largo plazo. Tiene que averiguarlo. En el O2 se puso a todo el mundo en gradas alejadas por que siente que es una distracción para él y es algo que le quita energía.
Su ex entrenador cree que las dos últimas derrotas no tienen mayor importancia. "Creo que estas dos últimas derrotas son sólo un problema pasajero. Él de repente no se ha convertido en un mal jugador desde el Abierto de Australia. Tener un bebé es una experiencia que cambia la vida. Así que para él encontrar el equilibrio entre estar con el bebé y tratar de mejorar cmo jugador, probablemente será difícil".

