Muchos participan pero pocos viven de esto. Éste puede ser un buen lema para analizar el deporte profesional y, concretamente, el mundo del tenis. Todo aquel que pisa el top100 alcanza un estatus que le permite evolucionar, disfrutar e ingresar. Pero ¿y el resto? Cristina Sánchez Quintanar (Ciudad Real, 1989) se ha cansado de pelear por ese beneficio y ha decido poner el punto y final a su carrera. Con mucha tranquilidad y reflexión lo explica la propia jugadora en los micrófonos de Planeta Eurosport en la siguiente entrevista.
“Paro de competir. Ha sido muy intenso y llega el momento en el que la el cuerpo y la cabeza dicen basta”. Así de fácil y así de difícil. Se acabó. Cristina lo cuenta en las ondas con mucha calma y siempre con una sonrisa en su voz, reflejando lo mucho que ha luchado por su sueño pero expresando también los 27 años que hoy muestra. La temporada pasada lograba en un ITF de Madrid su primer título en la categoría, acompañado de su mejor ranking individual (365º). Sin embargo, no ha sido suficiente para mantenerse este viaje.
“Hasta que no eres top100 no te puedes ganar la vida, yo estuve 360 como máximo. En esa posición, económicamente no compensa nada. Yo el año que tuve mi mejor ranking empecé enero sabiendo ya que no los números no iban a salir rentables. Son muchos viajes, dietas, gastos que nunca vas a cubrir ganes los torneos que ganes. ¡Y eso que iba sola! No me quedaba ni en los hoteles oficiales de los torneos, solía buscarme también mis aviones, mis trenes… haciéndolo todo sola, buscándome la vida y sin entrenador. Y ni aun así no salí ganando, no estuve ni cerca. Al final ves que es inviable”.

La aventura de Cristina, para formar un poco más el contexto, empezaba cuando tan solo tenía 15 años. “Me fui de casa porque veía que destacaba en los pequeños torneos que iba disputando. Me marché yo sola a Barcelona a una Academia (Sant Cugat) para entrenar y seguir estudiando al mismo tiempo. Me fui muy bien, pero a los 19 años me llegó una decisión todavía más difícil que fue la de irme a Estados Unidos a seguir mejorando, pero también a seguir estudiando. Allí estuve casi cinco años y la verdad que no me arrepiento para nada. Me ayudó a recupera la ilusión por competir en el tenis y darlo todo también en otros deportes que me gustaban mucho”, asegura tras ser conocida por sus brillantes notas en casi todas las disciplinas que practicaba.
“No se me dio mal. Hace un par de semanas estuve allí visitando a mis amigos y entrenadores y todavía flipaban un poco con la historia. Yo siempre, haga lo que haga en mi vida, me aplico al máximo y lo de las notas era porque realmente había que hacerlo muy bien”, expresa una persona acostumbrada a competir ya sea en tenis, en fútbol o en basket.
Ahora, casi recién cumplidos los 27, llega el momento de frenar. “En el tenis, por muy bueno que seas, nadie te va a garantizar nada. Por temas de recursos, economía o que directamente no se pueden hacer las cosas bien porque estás más pendiente de las cosas de fuera que de competir”, afirma la de Ciudad Real. “Me llevo la experiencia, ha sido única. He crecido un montón este año que he viajado. Me vienen problemas y yo sola los soluciono, aunque esté sola; ahora cualquier problema diario que tenga no me pondré nerviosa ni me agobiaré. Eso me da mucha tranquilidad para la vida, sé que voy a salir adelante con lo que venga”, subraya.

Pero esta senda de lucha y superación no se acaba aquí, simplemente desvía rumbo y su meta. “No puedo estar parada, sin hacer nada. Quiero ir a hacer un Máster en Estados Unidos y ya me estoy preparando la prueba de acceso. Estudiaré, iré al gimnasio, haré deporte… una vida un poco más tranquila de la que he llevado hasta ahora”.

