En una entrevista para el diario Tages-Anzeiger y que muestra el medio suizo Le Matin en su página web, Stan Wawrinka perfila sus ilusiones y deseos para todo lo que queda de 2016, entre las que están levantar el título de Wimbledon, uno de los dos Grand Slams que le falta en sus vitrinas. Además aspira a mantenerse en el circuito otros 5 o 6 años más, aunque eso es algo que según admite ya se irá viendo según pase el tiempo.
Hace apenas dos años el suizo de Lausana apenas siquiera entraba en las quinielas para ganar un Grand Slam. Hoy en día, ya cuenta en su palmarés con dos (Australian Open 2014 y Roland Garros 2015), así como con un respeto y temor dentro del circuito y de los grandes jugadores, que le ven como un gran rival para las citas más importantes del calendario tenístico. Recordando su mítica participación en el pasado Roland Garros cuenta: “El ser el campeón defensor en París me recuerda que gané el título el año pasado y me vienen a la cabeza todas esas maravillosas emociones. Es sorprendente”, admite Stan.
Siempre tildado de jugador perdedor, con mucho tenis pero con poco aguante mental en los momentos críticos, parece haberse sacudido ese estigma en estos últimos tiempos. Dejó atrás su anterior nombre de pila, Stanislas, así como esa inercia perdedora. Lo que también parece cosa del pasado son aquellos pantalones a cuadros que tanta mella hicieron en la terre batue parisina. “A partir de ahora voy a ser más prudente con mi indumentaria, menos alocado”, confiesa el doble campeón de Grand Slam.
Este 2016 está siendo de momento muy positivo para el suizo a pesar de quedarse en octavos de Australia. Ha conseguido los títulos de Chennai y de Dubái, este último todo un ATP 500, que le aportan una moral indispensable para acometer la parte central del año. Wawrinka lo tiene claro, sabe con exactitud cuál es su principal deseo para el presente curso. “Quiero ganar Wimbledon”, confiesa el de Lausana, un torneo en el que su tope son los cuartos de final que ha arribado en las dos últimas temporadas. Emular al gran Roger Federer, aquel que siempre le hizo sombra, parece ser la gran aspiración de Stan the Man en 2016.

Pero no solo del deseo de ganar en el All England Club vive hoy en día Stan Wawrinka. La perspectiva de representar de nuevo a Suiza en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro es otra de sus grandes ilusiones. “Es un sueño de mi infancia el poder asistir a los Juegos Olímpicos, representar a mi país y vivir en la villa olímpica”, cuenta. Lo que aún no tiene claro es si competirá tan solo en la modalidad de individuales o si también le veremos en dobles e incluso en dobles mixtos.
El helvético se ve con fuerza y moral para afrontar los desafíos que tiene por delante. “Me veo más fuerte tanto físicamente como en lo relacionado estrictamente con el tenis, aunque esto no me garantiza nada, ya que los demás también han mejorado”, asume Wawrinka. Y habla sobre su reciente triunfo en el torneo de Dubái batiendo en la final a Marcos Baghdatis. “Fue la primera vez que gané un torneo sin jugar mi mejor tenis. Esto es muy importante para la confianza”, cuenta Stan.
Preguntado por cuánta cuerda le puede quedar todavía a sus 31 años, Wawrinka no se esconde y tira: “Espero poder jugar otros cinco o seis años más. Pero no puedo saber cuánto tiempo me mantendré en la parte más alta del ranking. Pienso en todo lo que conseguí tras cumplir 29, 30. Ahora tengo 31 años y parece que juego todavía mejor que entonces. Cada año es complicado saber cómo terminarás, puede que acabes la temporada con peores sensaciones que con las que comenzaste”, asegura.

