Grigor Dimitrov se encuentra en Acapulco con el objetivo de seguir progresando en busca de recuperar el nivel que le llevó a ser uno de los diez mejores jugadores del mundo. Tras caer en el ranking en 2015 y dejar muchas dudas sobre su nivel real, el búlgaro se encomendó a Franco Davín, ex coach de Del Potro, para lograrlo en 2016. En palabras recogidas por ATP en Español, el de Haskovo se muestra optimista tras los resultados obtenidos y de los objetivos propuestos de cara a su juego.
“He jugado varios partidos y esa era la meta. No importa que tan buena o mala haya sido tu pretemporada, uno debe empezar a jugar bastante una vez comienza la competencia y no me importa tanto si en este torneo llego a la final o la semifinal. Lo que realmente quiero es volver a tener un buen ritmo, empezar a pegarle bien a la bola y retomar aún más mi confianza. Así que voy a ir paso a paso”.

El actual número 26 del mundo califica así la mejora que ha experimentado desde que trabaja con el preparador argentino. “Franco me ha aportado mucha estructura, sin duda. Me ha dado una perspectiva diferente para ver el tenis y a mis rivales. Obviamente estoy enfocado en mi tenis en este momento; estoy tratando de aislarme de todo lo demás. Trato de no pensar en el juego de mi rival y más bien me concentro en lo que pueda hacer y en seguir mis instintos, pero creo que me ha ayudado bastante hasta el momento”.
Ganador en Acapulco 2014 en base a una energía deslumbrante de la mano de Roger Rasheed, el búlgaro espera comenzar en el torneo mexicano su ascenso hacia posiciones que por expectativas siempre parecieron corresponderle. “Tengo los mejores recuerdos de 2014, el de Acapulco fue uno de los mejores triunfos que he tenido. Gané muchos partidos a tres sets, fue muy duro, pero fue a su vez muy emocionante. Este es uno de los lugares en lo que más me gusta jugar. Ahora debo seguir pensando en lo que viene y seguir demostrando lo que puedo hacer cada año y en cada torneo. Eso es la clave ahora y voy con esa mentalidad a cada partido”.

