Un mes y medio de competición se puede contar en el circuito WTA. Un mes y medio donde las principales noticias en el tenis femenino han sido más los problemas físicos y anímicos de la grandes jugadoras que los logros que han alcanzado. Un auténtico rosario de lesiones que han afectado a las principales raquetas y del que muy pocas se han salvado. Esto puede ser normal en el último tercio del calendario, pero ¿ahora? ¿después de apenas un mes de competición? Muchas incluso antes de Australia ya venían arrastrando molestias. ¿A qué se debe esto? ¿Hay alguna razón de peso que justifique este maltrecho estado físico de las tops?
La enfermería del top 10 ha tenido que trabajar a destajo en lo poco que llevamos de 2016. Serena Williams arrancó el año con problemas de inflamación en una rodilla, Halep en el tobillo, Muguruza en la planta del pie, Sharapova en el hombro, Kvitova aquejada de un virus estomacal, Radwanska en una pierna, Safarova con una infección bacteriana… Lo que les ha hecho perderse torneos y cuando han podido competir, muchas de ellas han rendido muy por debajo del nivel esperado. Cierto que es que Serena, Sharapova, Radwanska o Kerber han cumplido cuando más se las esperaba. Pero luego vienen las renuncias a otros torneos y los largos períodos de inactividad. Y todo esto tras poco más de un mes de circuito.
El diario inglés The Guardian recoge en su web opiniones de expertos dentro del mundo del tenis que arrojan una luz muy necesaria en todo este tema. “Ellas se exceden un poco en las pretemporadas. Aunque también cuando hacen un parón pueden llegar las lesiones. Tu cuerpo se pone en modo descanso y cuando vuelves a pedirle intensidad, a menudo ves a mucha gente que se lesiona justo después de la pretemporada o durante ella”, cuenta Yves Boulais, que ha trabajado con tenistas como Eugénie Bouchard.

El entrenador físico Allistair McCaw, que actualmente prepara al sudafricano Kevin Anderson, explica su versión. “Hay una sobrecarga. En el mes de diciembre todavía no se han recuperado de esa temporada que acaba de terminar y ya están trabajando más de lo normal. El preparador físico quiere que se realicen sus objetivos, el entrenador de tenis lo mismo. También las jugadoras tienen que probar nuevo material, nuevas raquetas, nueva indumentaria… Todo esto forma muchas veces parte del problema”.
McCaw insiste en que el excesivo trabajo en la pretemporada está detrás de lesiones tempraneras en el calendario. “La pretemporada es el único momento en el que un entrenador puede maximizar el trabajo, sacarle todo su jugo. Hacen ejercicios que no harían durante la temporada. Solo por la tarde al final del día golpean bolas. Esto genera un daño en los tejidos musculares debido a la carga de trabajo que ya no se recupera. El cuerpo no está acostumbrado a esto”, expone. Y prosigue afirmando que no es preciso darlo todo antes de que arranque la temporada. “Siempre busco que los jugadores con los que entreno en diciembre lleguen a Australia al 80%, no al 100%, ya que aún quedan tres semanas para el Abierto de Australia cuando echamos a rodar. Las tenistas llegan exhaustas al torneo porque en realidad lo llevan estando desde mediados de noviembre”, concluye.
El actual preparador físico de Anderson habla también sobre las rutinas de trabajo, que influyen enormemente en el posterior estado físico. Especialmente dañinas se muestran en las chicas. “Con los chicos, es una hora de ritmo intenso. Con las chicas, es rutina, rutina y más rutina de trabajo todo el tiempo. Ellas pierden algunos puntos en el partido y van después a una pista al lado a llenarse de bola de nuevo. Son muy duras con ellas mismas”, cuenta.

Otro factor que observa es cierta racanería por parte de la tenista a la hora de contratar a un preparador físico. “No puedes conseguir gente de calidad si les va a pagar una miseria. Esto también es una parte del problema. A veces, cuando veo lo que hacen los preparadores con sus pupilas pienso, ‘¿qué están haciendo? ¿por qué hacen eso?’”, comenta McCaw.
Una ex número uno como Jelena Jankovic ofrece su versión del panorama, vista desde la experiencia que ya posee en el circuito. “A veces puede ser a causa de una mala rutina de entrenamiento, equivocada. Otras por jugar demasiado, por no saber cuándo parar. Si tienes éxito en un torneo y llegas lejos, pagas un peaje sobre tu cuerpo. A lo largo de los años he aprendido que lo más importante es aprender a escuchar a tu cuerpo. Cuando estás cansada, cuando crees que no puedes dar más, simplemente para”, sostiene la serbia.
Sea como fuere, es para reflexionar a fondo y para que las grandes del circuito se replanteen su disciplina de trabajo, especialmente en la pretemporada. Si no, habrá que acostumbrarse a torneos como el de esta semana en Dubái, donde en cuartos brillaron por su ausencia todas las cabezas de serie. Verlas a máximo rendimiento en un torneo pasará a ser todo un privilegio.

