Después de una grata sorpresa de resultados en 2014, Leo Mayer vio cómo el 2015 le volvía a situar dentro de su límite de expectativas, aunque con varias semanas de gran tenis y muchas experiencias para crecer. En esta entrevista concedida a Canchallena revela qué cambios sufrió a lo largo de todo el curso y cuáles son sus inquietudes a partir del próximo enero.
Una entrevista a Leo Mayer no se entiende sin hablar de aquel partido de Copa Davis ante Joao Sousa, el más largo de la historia de la competición (6h 42min). “Aquello me marcó en varios aspectos. Me hizo más conocido en el país y afuera un poquito más también. Pero me costó muchísimo recuperar el físico. Tardé como diez días en poder ponerme zapatillas; andaba en ojotas para todos lados. Y a partir de ahí tuve un montón de problemitas en el cuerpo, de derivaciones, que nunca se terminaban de ir. Es más, hay algunas que todavía las sufro un poquito, pero que no me impiden jugar”, afirma el jugador.
“Pero fue un gran año, porque poder mezclar las dos competencias, me refiero al circuito y a la Davis, y haber ganado un montón de partidos y llegar a las semifinales de la Davis, hizo que fuera lindo", asevera el hombre que venció sus dos encuentros ante Bélgica pero que vio cómo la final se esfumaba en el quinto punto.

Punto y aparte, ahora toca pensar en 2016, un desafío que Leonardo Alonso, su entrenador, ve con muy buenos ojos. “La verdad es que arrancamos con muy linda expectativa. Leo está muy enchufado. No hablamos de resultados, pero ojalá que podamos estar en el Top 20, volver a ganar un torneo ATP y jugar bien en la Copa Davis. Esos son los objetivos que tenemos", explica el técnico del hombre que se coronó en Hamburgo 2014.
Leo, mientras, ya va construyendo la nueva realidad que le afectará en un par de semanas. “Otra vez a los aviones, que tanto me gustan (sonríe). El descanso estuvo muy bien, pero siempre te queda corto. Me fui a Corrientes, hice mucha pesca, no saqué nada porque estaba muy crecido el río, estaba en alerta, pero por lo menos estuve con mis viejos y mis hermanos en el río", relata.
“En los últimos dos años tuve experiencias nuevas que antes, por las lesiones que sufrí, no había tenido, y me sirvieron. Empecé a jugar los torneos buenos con más presiones. Me tocó jugar la Copa Davis en Buenos Aires y me sentí bien, que era algo que me incomodaba mucho. Estoy más tranquilo a la hora de encarar los torneos. Antes estaba pensando en que tenía que sacar una cierta cantidad de puntos, pero ahora me siento mucho más cómodo. La confianza te mejora muchísimo el tenis”, comenta después de haber sido número 21 del mundo el pasado junio, convirtiéndose en el mejor sudamericano del ranking.

“Después, la experiencia que se vive en la Davis también te ayuda mucho en lo personal, en encarar a la prensa, en acostumbrarte a que te van a saludar más o que te quieren hacer una nota y no escaparme. Antes, para mí era difícil porque no me gusta el tema de las cámaras, pero ahora me acostumbré un poco”, describe el tenista de 28 años.
Y es que si hay una prioridad para Leo Mayer y, en concreto para cualquier argentino, esa es la Copa Davis. “La prioridad es tratar de mantenerme competitivo y con salud en todos los torneos. Ahora quiero estar entre los mejores 20 del mundo. Ojalá pueda meterme ahí. Y, después, mi meta es jugar la Copa Davis, que la tengo como una prioridad en el calendario. Todavía me queda un feo sabor por las semifinales perdidas con Bélgica, porque tenía muchas ganas de jugar la final. Nos quedamos con un poquito de bronca, pero nos ganaron bien en la cancha”, sentencia el correntino.

