"Con Borg nunca tuve ningún problema fuera de la pista. Sin embargo, Lendl y yo jugamos algunos partidos increíbles, pero luego éramos incapaces de comunicarnos". De todos los caracteres de la época, descubrir a Ivan Lendl fue como dar cuenta de una llanura abisal. Desde su llegada al circuito hasta su madurez personal, a finales de los 80, Ivan se convirtió en el rival más importante y seco que McEnroe tendría tras destronar a Borg y tras la posterior retirada del sueco. Sin Bjorn, el más grande jugador de tierra batida hasta 2005, McEnroe veía posible ganar en París. Pero apareció el genio de Ostrava.
La primera vez que Ivan Lendl doblegó a John McEnroe fue precisamente allí, en los cuartos de final del Slam francés de 1981, tras caer en la moqueta italiana de Roma y el cemento del US Open, ambas en 1980, en las dos primeras citas de su histórico. A pesar de nacer en la gélida República Checa, Lendl ofreció al tenis una capacidad inusual para jugar desde atrás en cualquier superficie, siendo la arcilla el piso más propio para su frialdad y paciencia. A diferencia del ritmo de Borg, más contragolpeador y de bolas altas e incómodas, Lendl surgió como un todoterreno de consistencia y tiros planos, antecesor de un tenis posterior en el tiempo.

Con apenas un año de diferencia, norteamericano y europeo eran los claros candidatos a disputarse la cima en la década de los 80. Su 'cara a cara' diría que en cemento y moqueta indoor la igualdad era máxima, mientras en tierra batida, la voz más alzada correspondía a Lendl. McEnroe, habitual desestabilizador en ruedas de prensa o entrevistas, dirigiría algunos de sus dardos hacia su por entonces gran enemigo dentro y fuera de las pistas. "Yo tengo más talento en mi dedo meñique que Lendl en todo su cuerpo (...). ¿Os hace ilusión que un robot sea el número uno del mundo?".
Lendl, mucho más reservado, también sabía devolverlas de revés, careciendo por momentos de cualquier mínimo de empatía emocional con sus oponentes. "Connors cree que para derrotar a sus adversarios debe odiarlos. McEnroe odia a todo aquel que tiene opciones de batirle. Antes, John sólo odiaba a Connors y a mí, pero hoy debe de haber al menos 50 nombres en su lista", en referencia a la paulatina decadencia de 'BigMac'.
Así, Lendl privaría en 1984 y 1988 a McEnroe de vencer en Roland Garros, pero fue en 1981 donde el checo, nacionalizado estadounidense posteriormente, comenzó a construir su dominio sobre Mac en canchas lentas (5-2 en arcillas europeas y americanas a lo largo de sus carreras). Con 21 años, Ivan perdería ante Borg aquella final en la capital francesa, siendo la primera de las cuatro finales de Grand Slam que perdió antes de conseguir su primer título. Sobre la pista, las diferencias de estilo quedaban muy palpables entre uno y otro. Con ellos se narraban las particularidades de las décadas donde la superficie marcaba el favoritisimo entre los mejores.

