Hace año y medio, Patty Schnyder parecía dar el paso adelante definitivo para afrontar una vida completamente alejada de las pistas. Tras retirarse en mayo de 2011, la talentosa jugadora helvética daba a luz a su hija KymAyla. Tres años parada y su estrenada maternidad parecían motivos más que evidentes para olvidar por completo el día a día de una profesional de élite. Apenas seis meses después, Schnyder comenzaba a competir de nuevo, cuatro años después de su retirada.
Siguiendo la estela de su compatriota Martina Hingis, Schnyder pensó que seguía siendo joven y apta para volver a disfrutar de la competición. Con apenas ocho torneos ITF (un título y una final), la zurda suiza ya es la número 500 del ránking WTA, puesto desde el que proseguirá su ascenso en 2016. Sin presión, con una acumuladísima experiencia y un recuperado tono físico, nada es descartable para la ex-campeona de 11 títulos WTA y antigua semifinalista del Australian Open.

En esta última semana competitiva de 2015, Schnyder alcanzó la final del ITF 25.000 de Bangkok, cayendo ante la alemana Kaia Kanepi (3-6 3-6). En esta nueva andadura, Schnyder fue invitada, a finales de julio, al maindraw del ITF 25000 de Darmstadt. "No hay ninguna razón en particular que explique mi vuelta. Sólo quiero divertirme y jugar contra algunas rivales más fuertes. Me encanta la competición. No me siento demasiado mayor. Estoy en forma y quiero nuevos desafíos".
Sin más intención que volver a probar, Patty participó en diferentes eventos desde la fase previa, alcanzando el título en Praga (categoría 10000) en el mes de agosto. Poco a poco, mostrándose competitivo con jugadores ubicadas en diferentes tramos del top-600, Schnyder fue alimentando el recuerdo hasta llegar a Tailandia, donde inclinó a una top-200 (Irina Krhomacheva, nº186), cruzándose con Kanepi en una final que le ha otorgado un puesto entre las 500 mejores raquetas del mundo.
Si la motivación es la suficiente para continuar caminando, viajando y disfrutando, Schnyder podría repetir los pasos de la incombustible Kimiko Date. Sin todas las dificultades y avatares que supone la juventud e inexperiencia, y un punto de suerte con las lesiones, su zurda podría desembarcar durante 2016 en algún evento WTA, ya sea como invitada o como clasificada por mértios propios. Las segundas oportunidades vuelven a tener un ejemplo en el que mirarse.

