Stan Wawrinka confirmó este 2015 que el 2014 no fue casualidad. Volvió a demostrarle al mundo entero y a sus propios rivales que los éxitos cosechados la pasada temporada no fueron suerte ni se trató de una racha de resultados sino que reafirmó que la regularidad en su tenis, cabeza y físico es parte de su madurez como tenista y como persona. La temporada que terminó el pasado fin de semana agotó al suizo en el aspecto mental y físico. Wawrinka anhelaba unas vacaciones y ya las comenzó para poder renovarse de cara al 2016.
“Tengo muchas ganas de un descanso”, comentó el helvético tras su último partido de la temporada el pasado sábado ante su compatriota Roger Federer en semifinales de la Copa de Maestros de Londres. Wawrinka se irá a descansar a una playa y desconectará del mundo del tenis. Stan vivió un año de emociones fuertes. No solo en el terreno deportivo sino también en lo relacionado con su vida privada con algún que otro escándalo en el cual se vio involucrado como el del ‘Caso Kyrgios’.

Dentro de la pista consiguió cuajar la mejor temporada de su carrera profesional. Ganó Roland Garros, su segundo Grand Slam, hizo cuartos de final en Wimbledon y semifinales de Australia, US Open y la Copa de Maestros. Además, títulos en Tokyo, Rotterdam y Chennai. El 2015 fue el año que más trofeos (4) ganó en su vida.
"Mi año fue inesperadamente bueno", explica el bueno de Stan. Y habla de “inesperado” porque sufrió ciertas turbulencias en su vida privada con la separación de su esposa, los rumores de un romance con Donna Vekic y la pelea frente a Nick Kyrgios. El suizo tuvo unas lagunas en su tenis, pero las superó con creces gracias a una cabeza acomodada.
Y esta estabilidad la trajo su equipo sólido de trabajo con Magnus Norman a la cabeza. "Doy gracias a mi equipo por su apoyo", explica Wawrinka. "Me hacen mejor jugador y mejor persona”.

