Después de hacer su debut en Singapur en el cuadro de dobles, Garbiñe Muguruza ya prepara su primer encuentro de individuales, el que le enfrentará a Lucie Safarova. La española recibe al diario Marca para ofrecer sus impresiones de cara a la última cita de la temporada además de otros temas más desenfadados acerca de su edad, la relación con su nuevo entrenador o sus manías fuera de la pista.
Si estamos nerviosos nosotros, cómo estará ella. “Seguro que lo noto, y tengo ganas porque hace bastante de mi último partido, la final de Pekín. Me siento preparada y, al mismo tiempo, creo que es bueno sentirse nerviosa porque siempre que me siento así es una buena señal”, afirma la caraqueña de cara a esa cita con Lucie Safarova mañana a las 12:00 hora española.

Y es que todo ha llegado tan rápido que asusta, con tan solo 22 años, aunque Garbiñe ya estaba preparada. “Siempre me estoy preparando para este tipo de días, para que no me pillen desprevenida. Siempre he creído que si trabajaba podía conseguir cosas. Lo he tenido en la cabeza. Para nosotros, si te pones a pensar, es todo es muy intenso, muy estresante, pum, pam, vas de un torneo a otro. Uno tiene que prepararse para que no le pille nada por sorpresa”
Hubo un antes y después en la temporada desde aquella final en Wimbledon que le hizo cambiar de entrenador y le hizo marcharse fuera de España a entrenar. “Sí, la verdad es que he intentado estar un poco apartada de todo lo que se vivía en España. Me dije: ‘No voy a volver a Europa. Me quedo en Asia y no quiero cambiar nada de nada’. Pero fue gracioso, porque el día que gané Pekín, en la cena se me cayó el móvil del bolsillo y lo perdí. Por un momento pensé que ya la había liado, pero después me di cuenta de que me fue genial perderlo y estar desconectada. ¡Descansé dos días del teléfono!”
Y luego entra en escena Sam Sumyk, el hombre que la ha llevado al número tres del mundo. “Desde el primer momento nos hemos llevado muy bien. Es una persona que realmente sabe. Ha estado con gente top y sabe lo que tienes que hacer y lo que no. Es una persona que te habla porque lo sabe, porque lo ha vivido y tiene esa seguridad. Creo que es muy profesional y me está ayudando a no perder la línea porque, a veces, uno se puede despistar. Me gusta”, explica la hispano-venezolana sobre el técnico francés.
Exponiendo un ejemplo similar de crecimiento, Eugenie Bouchard representa el mayor bajón de rendimiento respecto a lo mostrado en 2014. ¿Tiene miedo Garbiñe de que le ocurra algo así? “Ya lo he oído en más de una ocasión lo de Bouchard. Bueno, puede pasar. Ojalá no me pase a mí, desde luego. Ojalá no tenga esa pérdida de control de no saber lo que está pasando en mi vida. Para eso me estoy preparando y mentalizando: para mantener una línea y no tener que retomarla”

Enfrente estará Lucie Safarova, representando el primer escalón de una larga escalera. “Como no he jugado bajo el sistema de round robin en mi vida, me tomaré cada partido como si fuese una final. Intentaré hacerlo lo mejor posible y no darle muchas vueltas. Al final en un round robin tienes más opciones que en un cuadro. A ver qué pasa”, describe Muguruza sobre el cuadro del certamen.
Un cuadro que, si hubiera sido cualquier otro torneo, hubiese preferido no conocer, aunque aquí no le ha quedado otra que mirarlo. “Llevo dos años sin mirar los cuadros y el viernes me sentía un poco rara en el sorteo porque cuando me piden que vaya a los sorteos en los torneos siempre me escaqueo. Ya estoy mentalizada de que con todas las que juego son zurdas y este detalle va bien saberlo. Así me preparo mejor mentalmente para que no me sorprenda”, subraya segunda favorita en Singapur.

