Dicen que no hay dos sin tres. Por eso Martina Hingis decidió volver una vez más al circuito profesional después de sus dos anteriores aventuras. ¡Y de qué manera! La suiza acumula ya doce títulos en la modalidad de dobles esta temporada y sigue con la ilusión de mejorar su registro como profesional tanto con Sania Mirza como con Leandes Paes a su lado. Lo de jugar individuales ya le da algo más de respeto.
¿Es Martina la pieza clave del éxito? “No, no, yo no diría eso. Sania es una socia perfecta para mí en este momento. Tanto ella como Leander Paes tienen un estilo único, supongo que porque yo soy capaz de adaptarme tanto a la línea de base como jugando en la red. Por mi parte me siento muy cómoda. Da la casualidad que ambos son indios, aunque ambos son verdaderos campeones conmigo o sin mí. Estoy feliz de tener tan buenos socios, aunque esto no me ha caído de repente del cielo”, aclara la suiza en su entrevista a Sports Illustrated, relegando el 50% del éxito siempre a su partner.
Lo que está claro es que para triunfar dentro de la pista, antes hay que llevarse bien fuera. “Se ha podido ver en el pasado que cuando las cosas no van bien fuera de la cancha, es difícil jugar un buen partido de tenis. Creo que es muy importante para llevarse bien, sobre todo en mi caso. Quiero decir, durante los últimos torneos no me sentía muy bien, yo no estaba jugando como quisiera, Sania siempre me decía: ‘Hey, podríamos jugar mucho mejor. Sé que no lo estamos haciendo ahora pero vamos a tratar de encontrar una manera, hay que pensar en positivo’. Las cosas finalmente comenzaron a suceder”, relata Hingis acerca de su pareja, a quien adora.

“Creo que es realmente importante esta actitud y es lo que aprecio sobre todo de Sania. Ella es una persona muy positiva y hace que esas negatividades desaparezcan. Esa es la gran virtud que ella tiene y con Leander igual. Es muy importante tener esta actitud. Muchas veces tienes que reflexionar si las cosas no te están saliendo bien y dejar que sea el otro quien brille. Eso es lo que ocurre en nuestro caso. A veces tengo un buen día, y ella no, y viceversa. Pero estamos siempre apoyándonos y eso es lo que hace que seamos una pareja tan exitosa”, explica la suiza que, junto a Mirza, han salido campeonas en ocho de los catorce torneos disputados esta temporada.
Respecto a volver a jugar el circuito individual, Martina lo tiene muy claro. “Ya jugué en la Copa Federación y vi que tenía que trabajar mucho más duro en la parte física. Obviamente, yo no siento que puedo jugar ante una jugadora de singles desde la línea de base. Tengo 35 años ahora, no soy la chica nueva en la oficina. Y no sólo es esto, también es la recuperación. Es por eso que no me gustaría ponerme en esa posición de mayor sufrimiento. Disputar la Fed Cup me dio algunas respuestas. El tenis es un año de 52 semanas y hay que ir semana a semana. Uno se recupera más rápido cuando tiene 16 o 17 que cuando estás en los 35”.
Y es que el circuito de dobles ha crecido tanto en los últimos años que incluso puede codearse ya con el de singles en cuanto a dinero repartido. “Eso está bastante bien. No seré yo quien me queje de los premios en metálico. Es algo que definitivamente ha cambiado con el paso de los años. Yo por ejemplo he ganado el mismo premio en Miami que cuando gané Wimbledon en su día. Es agradable. Como jugadora referente en el circuito de dobles es un placer poder mezclarme con las 20 raquetas del mundo”, asevera la jugadora que ya se ha embolsado este curso más de millón y medio de dólares.

Hingis tampoco olvida su época de entrenadora, en la que estuvo trabajando con Anastasia Pavlyuchenkova o Sabine Lisiciki. “Fui muy feliz entrenando a Anastasia, sobre todo cuando ganó el torneo de Estoril en 2013, fue algo muy satisfactorio. Si ella ganaba o mejoraba en algo lo sentía como mío, porque yo también había puesto de mi parte. La verdad que es algo muy satisfactorio tratar de ayudar a otras personas para conseguir mejorar y sacar lo mejor de ellas. Eso es lo que dijo mi madre, que fue mi entrenadora y fue algo muy gratificante. Como jugadora no me gusta entrenar, pero como entrenador hice mucho más porque era como hacer esto o pensar aquello, conectar con tu jugadora. Ver la forma en que Anastasia o Sabine pueden golpear la bola y decir, ‘Guau, yo nunca he sido capaz de golpear una pelota de esa manera”, rememora la helvética.
De una manera u otra, el éxito siempre acompaña a esta mujer que ya cuenta con 20 Grand Slams en su palmarés: cinco en terreno individual, once en dobles y otros cuatro en dobles mixtos “Es agradable. Donde quiera que vayamos Sania cuenta con el apoyo de la India en todo el mundo. Incluso aquí en China, ha sido increíble. Por ello prefiero ser un rival dispuesta a ganar títulos de Grand Slam y ser la mejor pareja del mundo que tener que luchar en individuales en segundas rondas. Tenía la esperanza de tener este tipo de éxito pero no fue tan fácil. Uno va ganando la confianza, sentía que todavía tenía mi juego pero la rutina de entrenamiento al principio me dio la espalda”, comenta la ex número uno del mundo en individuales y actual en dobles.

Feliz y sin fecha de caducidad, así se muestra esta leyenda del tenis cada vez que le preguntan por su futuro. Ella prefiere disfrutar el presente. “Yo no cambiaría nada ahora mismo de mi situación, estoy muy contenta de la forma en que van las cosas. Tengo la oportunidad de viajar, estar sana, tener éxito y ser feliz en la vida. Y es muy bueno tener un socio como Sania que te lo recuerda todo el tiempo, y también a mis padres. Cuando le digo a mis padres que estoy cansada en seguida me responden: ‘¿Prefieres estar en casa? ¿Te acuerdas de cómo estabas cuando no jugabas?’. ¡Así que mucho mejor seguir jugando!”.

