Rafael Nadal continuó demostrando su mejoría derrotando en cuartos de final del Masters 1000 de Shanghai al suizo Stan Wawrinka por un claro 6-2 y 6-1. El mallorquín desarboló por completo al de Lausana, que perdió completamente el control del encuentro ante un Nadal muy sólido y muy diferente al resto del año 2015.
Wawrinka iba a ser el primer gran rival de Nadal para testar la mejoría mostrada en las últimas semanas, con especial énfasis en los dos últimos encuentros con dos grandes victorias ante rivales complicados sobre este tipo de superficie. Rafa llevaba 18 meses sin ganar a un top 4 y Stan iba a exigirle muxho desde el primer momento.
El primer juego del encuentro ya mostró por dónde iba a ir la táctica de Wawrinka. El suizo intentó golpear los primeros restos muy pegados a la línea de fondo pero acto seguido jugarse el winner intentando no darle ritmo ni iniciativa a Nadal. Pero este tipo de juego es un arma de doble filo y si no estás tremendamente acertado puedes meterte en apuros y tras un par de errores el suizo ya tuvo que afrontar una bola de break que sin embargo logró salvar.

Tras unos primeros juegos en los que ambos se fueron testando pero en los que Wawrinka llevó siempre el mando del partido, Nadal fue poco a poco quitándole iniciativa y soltándose en sus golpes, sobre todo con su derecha, con la que hacía especialmente daño cuando tiraba el paralelo y abría pista. De esta forma llega el break para el español cuyo lenguaje corporal de estos días es completamente distinto al de otras fases de partidos importantes esta misma temporada.
El de Lausana llegó a perder el timing del partido por completo ante el arrojo de Nadal y se le pudo ver extremadamente acelerado, sin tomar tiempo para pensar apenas entre punto y punto y con la sensación de que ponía más la pelota en juego a lo que saliera que otra cosa. En poco más de media hora de encuentro y tras dos breaks, siendo muy superior en juego a su oponente, Rafa se llevaba la primera manga.
Para el comienzo del segundo set, Wawrinka seguía fuera del partido ante un Nadal muy concentrado que volvía a romperle el saque al suizo para completar un parcial de seis juegos consecutivos para él. Pero a Wawrinka nunca hay que darle por muerto y acto seguido disfrutó de una bola de rotura a su favor que se jugó con un revés paralelo que se escapó por muy poco.

A diferencia del duelo previo entre ambos en Roma, por ejemplo, Wawrinka tiraba hacia delante muy fuerte con sus golpes pero Nadal, en esta ocasión, ha sabido contrarrestarlos a la perfección e incluso ser él quien llevase la voz cantante en muchos puntos. Jugando de manera muy inteligente y no entrando en la trampa del suizo.
Otro break resultaría demasiado ya para un Wawrinka completamente fuera del encuentro, desesperado por ver que Nadal no cedía ni un milímetro y que sus golpes no entraban dentro de pista. Después de poco más de una hora, el mallorquín cerraba su pase a semifinales.
En la siguiente ronda, Rafa luchará contra el francés Jo-Wilfried Tsonga por un puesto en la final del Masters 1000 de Shanghai e intentará seguir prolongando su buena racha en un torneo donde parece que se ha vuelto a encontrar a sí mismo.

