Un triunfo claro para afrontar con seguridad la gran final. Rafa Nadal solventó todas sus dudas ante Fabio Fognini en su mejor partido de la semana ante el rival más complicado. Dos sets donde la mentalidad fue crucial y donde el balear volvió a sacar su fortaleza en los momentos clave para salir airoso de una semifinal que se antojaba más que peligrosa. Sus palabras tras el pase a la final de Beijing confirmaron que se encuentra en un buen momento de forma y con ganas de aprovechar la oportunidad de disputar el título ante un jugador de nivel top: bien Novak Djokovic, bien David Ferrer.
"Veremos qué pasa, espero al menos hacer el partido que quiero hacer, sabiendo que no soy favorito", afirmó el manacorense más humilde, quitándose la losa del favoritismo que tantos años le ha acompañado allá donde ha ido. Lo cierto es que, si miramos la clasificación hoy en día, tanto Novak como David se encuentran por encima, aunque esto no siempre determina el resultado.
"Djokovic está jugando a un nivel mejor al resto. De momento tiene que ganar a David, que está jugando muy bien y viene de ganar un torneo", advierte Nadal antes de que los periodistas comiencen a escribir sobre una nueva final ante el serbio. Es cierto que Novak nunca ha perdido un partido en Pekín y que Ferrer llega cansado, aunque otras sorpresas más grandes se han visto en la historia del deporte.
"Esto me da confianza sobre todo por la manera que he jugado, no perfecta pero sí con avances. Mañana en la final hay una oportunidad de jugar un partido de máximo nivel e intentar competirlo. Pekín es una ciudad que va a estar siempre en mi corazón, porque aquí viví uno de los momentos más emocionantes de mi carrera", concluyó Rafa antes de disputar la final número 97 de su carrera, una cifra que solo superan cinco tenistas en la estadística.

